Alan García murió el pasado miércoles. | Fuente: Andina

"El APRA nunca muere" es la frase que frecuentemente esgrimen los apristas a sus rivales políticos. Sin duda sobre los hombros tiene una historia partidaria de 88 años. Sin embargo, tras la trágica muerte de su líder, el expresidente Alan García, cabe preguntarse qué sucederá con el partido fundado por Víctor Raúl Haya de la Torre.

Hace una semana, el expresidente Alan García se suicidó disparándose con una Colt calibre 38 en la cabeza cuando iba a ser detenido preliminarmente, a raíz de las investigaciones por presuntos actos de corrupción. Si bien con la muerte de García Pérez los procesos contra él se extinguen, los fiscales seguirán cerrando el circulo alrededor de los otros investigados.

Esta semana, el exdirectivo de Odebrecht en Perú, Jorge Barata, confirmó a los fiscales que la constructora brasilera aportó dinero a la campaña del Partido Aprista en el 2006. El intermediario fue el exministro aprista Luis Alva Castro, a quien entregó US$200.000, según fuentes de RPP.

Además, Barata declaró que Alan García conocía de los sobornos pagados por la constructora al expresidente Alejandro Toledo por la obra de la Interoceánica, y que pese a ello permitió que la empresa siga operando en el país.

Según fuentes de RPP Noticias, Barata también reveló que hizo pagos por tres millones de dólares a Luis Nava, secretario de la Presidencia durante el gobierno aprista (2006-2011). De acuerdo con esta información, los pagos se hicieron para que el proyecto de la Interoceánica continuará. Luis Nava era un personaje muy influyente en el Gobierno aprista, declaró Barata.

¿Tiene oportunidad el partido aprista para relanzarse tras la muerte de su líder y de las declaraciones que ha hecho Jorge Barata a los fiscales? Los analistas Daniel Parodi, Giovanna Peñaflor y Fernando Tuesta respondieron a esta interrogante.

Menos caudillos, más institucionalidad 

Daniel Parodi explicó que el APRA ha estado liderado por dos “caudillos carismáticos”, como lo fueron Haya de la Torre y García Pérez. El primero debido a la persecución de la que fue víctima durante las dictaduras del país. El segundo por “su propio magnetismo personal, esa personalidad avasalladora”.

El historiador indicó que a lo que deberían apuntar en el partido de la estrella es hacia “una transición programática, donde los cuadros sean más importantes que los caudillos”. En ese sentido, espera que el partido “piense en su futuro sobre un esquema más institucional que caudillista”.

“Creo que lamentablemente la muerte de Alan García se ha politizado demasiado. El mismo Alan García contribuyó con esta politización. En la carta que deja toma posición sobre estos hechos. Me da la impresión de que se genera que, como historiador me parece interesante, un debate que se va a mantener dentro de 100 años: ¿Por qué nos deja Alan García? ¿Por los abusos de la justicia o por las pruebas en su contra que eran abrumadoras? Ese debate que se ha instalado estos días es el debate de la posterioridad”, manifestó.

La carga de la memoria 

Giovanna Peñaflor indicó que ve con dificultad que el APRA pueda unirse alrededor de la memoria de Alan García. “Si bien es cierto en el evento que hicieron el martes, del desagravio, han elegido unirse alrededor de Alan García, creo que los procesos que se están viendo van a dificultar mucho que se dé”, consideró.

“El 2021 va a agarrar al país en un estado de ausencia de liderazgo y fragmentación que hace imposible saber lo que pasará. Pero indudablemente la carga negativa que tiene el aprismo en estos momentos es muy difícil de que se modifique rápidamente”, añadió.

Además, dijo que quien asuma el liderazgo del APRA podría terminar siendo “el comandante de un barco hundido”.

Asimismo, consideró que el lado ‘alanista’ del partido ha terminado más golpeado tras la muerte del expresidente, mientras que el lado ‘no alanista’ todavía no logra establecer cuál será su posición con respecto a la memoria de García Pérez. Esta situación puede agravarse aún más por las declaraciones que Jorge Barata está brindando desde Curitiba.

“El problema del APRA se puede agudizar como consecuencia de las declaraciones de Jorge Barata y en términos judiciales para los directamente implicados. Creo que la consecuencia es que esta posición que han asumido los líderes actuales del APRA de reivindicarlo va a ser muy difícil de mantener en ese contexto”, manifestó.

Las opciones al 2021

Por su lado, Fernando Tuesta cree que era previsible que los apristas se cohesionen alrededor de la muerte de su líder. Asimismo, manifestó que con la partida del expresidente deja abierta la posibilidad de que las diferentes corrientes al interior del partido se manifiesten en “su real magnitud”.

Tuesta recordó cómo fue el proceso de renovación del APRA con la partida de su líder histórico Víctor Raúl Haya de la Torre.

“Cuando murió Haya de la Torre se fueron a un Congreso que decidió la candidatura de 1980 de Armando Villanueva. Esa solución inmediata no fue la definitiva. Armando Villanueva perdió las elecciones de 1980 y ahí aparece la figura de Alan García. En esta oportunidad, podría ocurrir que el partido aprista decida una suerte de dirección de transición, porque a diferencia de 1980 en términos electorales, el APRA está muy debilitado”, contó.

Asimismo, considera que el partido también se ha unificado alrededor de la “idea fuerza” de la persecución. Una justificación que ya tiene antecedentes históricos. “Un partido histórico que efectivamente ha tenido momentos de persecución, exilio y de prisión. Lo cierto es que eso ha quedado en la historia viva del APRA. Alan García ha intentado reverdecer y tocar ese nervio sensible del aprismo”, sostuvo.

Consultado sobre cómo llegará el partido de cara al 2021, el analista político dijo que ahora tiene un núcleo de votantes empequeñecido para un partido histórico que aspira volver al poder. En ese sentido, dijo que el APRA tiene tres alternativas. Una es que el candidato sea elegido de entre las cabezas visibles que actualmente hay en el partido. La segunda, que sea una figura nueva, pero “que tenga un nivel de arraigo. La tercera opción es invitar a alguien para que asuma la tarea de ser candidato presidencial. “Por eso se habló de la actitud de Alfredo Barnechea [durante el velorio de Alan García], quien ha crecido como militante del APRA”, dijo.


¿Qué opinas?