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Javier Pérez de Cuellar durante una conferencia en julio de 1988 cuando era Secretario General de la ONU. | Fuente: AFP

La desaparición del embajador Javier Pérez de Cuéllar enluta a nuestro país y nos recuerda que a lo largo de la historia hemos contado con grandes figuras que amaron nuestro país y le dedicaron su esfuerzo y su talento. Ha sido el único latinoamericano que ha desempeñado el puesto de Secretario general de la ONU, en el que destacó como “peregrino de la paz”.

Bajo sus dos mandatos obró para detener graves conflictos armados como la guerra entre Irak e Irán y las guerras civiles en América Central, pero también graves crisis de hambruna y represión. Fue un actor del fin de la guerra fría, contribuyendo al acercamiento entre la Unión Soviética (donde había sido embajador del Perú) y Estados Unidos de Reagan y Bush padre. Fue candidato presidencial contra la reelección de Alberto Fujimori en 1995 y primer ministro en el gobierno de transición de Valentín Paniagua.

Nadie debería alegrarse de la prisión preventiva a la que está sometido Alejandro Toledo, que al fin y al cabo personificó nuestra nación gracias al voto que recibió el 2001. En general es triste ver la vergonzosa situación judicial en la que se hallan muchos dirigentes políticos y empresariales que cedieron a la tentación de recibir dinero ilegal. Pero la severa decisión de la Justicia de Estados Unidos a propósito de Toledo debería hacer reflexionar a los que denigran con ligereza a nuestro jueces y fiscales, a quienes reprochan detener abusivamente antes de investigar.

La decisión tomada por el juez Vince Chabbria prueba que en un país reputado por la independencia de su sistema judicial que a veces es necesario, precisamente, detener preventivamente para que la Justicia no sea burlada. Precisemos que a nadie se le ocurre en Estados Unidos sugerir que Chabbria tiene un sesgo político porque fue nombrado por el expresidente Obama, ni una debilidad porque es hijo de extranjeros, nacidos en la India y Canadá respectivamente. Ya mostró su coraje civil al tomar difíciles decisiones referidas a un sector económico poderoso en California, la industria del cine.

Ayer, el juez Chabbria descartó la tesis del daño psicológico causado por el internamiento, desestimando el informe de un psiquiatra presentado por la defensa de Toledo. Afirma también que el riesgo de fuga ha aumentado ante el riesgo creciente de pasar el resto de su vida en prisión. Pero lo que parece motivar más la severidad judicial es la mentira y el ocultamiento de una parte de la realidad: la posesión de activos en efectivo que no fueron incluidos en sus declaraciones de patrimonio.

Los jueces consideran chocante que Toledo haya recurrido a un abogado de oficio, que financiado con recursos públicos, está destinado a los justiciables que carecen de recursos económicos. Respecto del fondo, es decir la extradición, tendremos que esperar hasta la audiencia del próximo 9 de abril. Nuestro país habrá hecho un gran progreso cuando podamos todos respetar a jueces y fiscales, es decir cuando sepamos que ha terminado el régimen de severidad para algunos e impunidad para otros.

Debemos celebrar las buenas noticias que nos llegan desde el mundo de la medicina. Por primera vez, una unidad médica de servicio público, el Instituto del Corazón de EsSalud, ha recibido una acreditación de la prestigiosa Joint Comission International. Con sede en Chicago, la Comisión garantiza estándares de excelencia en los mejores hospitales del mundo.  En el caso del INCOR, la evaluación ha concluido que satisface los criterios de “atención médica a los pacientes y de eficiencia organizacional”.

La acreditación obtenida por el INCOR es fruto de un esfuerzo de aprendizaje y continuidad. No se trata solo de indicadores de éxito en cirugías complicadas como los by passes y los transplantes. Se refiere a la calidad del servicio que comienza solicitando una cita y se materializa en cada una de las etapas que uno atraviesa cuando se somete a exámenes, terapias y operaciones cardíacas. Y no es solo asunto de médicos y cirujanos, porque un buen hospital requiere de enfermeras, tecnólogos y personal administrativo. Esperemos que la acreditacion del INCOR sea motivo de aliento para todos los profesionales de la salud en nuestro país.

Las cosas como son