TC no aceptaría ir al Congreso por fallo sobre uso de la fuerza

Carlos Mesía, vicepresidente del TC, descartó que un rechazo a la invitación sea motivada por arrogancia o soberbia de los miembros del colegiado.
Foto: Andina

El vicepresidente del Tribunal Constitucional (TC), Carlos Mesía, consideró difícil que ese colegiado acepte la invitación de una comisión del Congreso para informar sobre el fallo que declara inconstitucional, en parte, la ley del uso de la fuerza militar.

Indicó que van a esperar que esta propuesta se concrete, así como los términos en que será redactada, para tomar una decisión colegiada.

No obstante, ratificó que si la invitación es por el tema del mencionado caso, será imposible que vayan, porque el TC es un órgano independiente y autónomo.

Pero, además, dijo que si únicamente fuera para responder a las consultas del Congreso sobre cómo deberían ser las correcciones a la ley del uso de la fuerza, tampoco podrían hacerlo, porque el TC no es un órgano consultivo.

"Se tendría evaluar para qué iríamos ¿para discutir la sentencia que hemos dado? Imposible ¿Para decirles (a los congresistas) cómo tienen que aprobar la nueva ley? Tampoco porque no somos órgano consultivo, y además podríamos vernos comprometidos con una futura ley que el Congreso aprobara y que no podríamos revisar porque se diría que ya hemos adelantado opinión", manifestó.

Previamente, la presidenta de la Comisión de Constitución, Mercedes Cabanillas, adelantó la posibilidad de invitar a los magistrados del tribunal, para analizar junto con los legisladores la sentencia que declaró inconstitucional la ley del uso de la fuerza.

Mesía descartó que un rechazo a la invitación sea motivada por arrogancia o soberbia de los miembros del colegiado.

Por el contrario, admitió la necesidad de una mejor coordinación entre las instituciones del Estado, aunque reiteró que con una resolución de por medio ya no cabe ninguna conversación.

"Aquí lo único que cabe es acatar la resolución del tribunal", manifestó, para luego señalar que el Tribunal Constitucional tiene abiertas las puertas al diálogo con todas las instituciones del Estado, respetando sus respectivas autonomías y por el bien de la democracia.