La administración transitoria de Paniagua empezó el 22 de noviembre de 2000 y culminó el 28 de julio de 2001. | Fuente: Foto: Andina / Video: Youtube: Claudio Temoche

"Nace hoy un nuevo tiempo. Se cierra una etapa y se abre otra en la historia del Perú. Un sentimiento de fe anima los espíritus de la Nación y una ilusión, acaso excesiva, sacude a todos los peruanos".

De esta manera Valentín Paniagua inició su mensaje como presidente constitucional transitorio el  22 de noviembre de 2000. Paniagua asumió la presidencia luego de que el 19 de noviembre el presidente Alberto Fujimori renunciara a su cargo desde Tokio, Japón, mediante un controvertido fax.

Sin embargo, el Congreso, en una sesión especial, rechazó la carta y declaró vacancia por incapacidad moral. Debido al escándalo, los vicepresidentes también dimitieron por presión y fue así como Paniagua asumió al ser el tercero en la sucesión legal.

Durante su corto mandato presidencial, Paniagua escogió al exsecretario general de la ONU, Javier Pérez de Cuéllar, como Presidente del Consejo de Ministros y encargado de la cartera de Relaciones Exteriores. Otros miembros de su gabinete fueron Javier Silva Ruete, Diego García Sayán, Emilio Navarro, Jaime Zavala Costa, Juan Inchaústegui, Marcial Rubio Correa y Susana Villarán.

"Convoco en suma a todos los peruanos, incluyendo a las amas de casa que arrostran ahora los padecimientos de la crisis económica para decirles que ha llegado la hora de la reinstitucionalización constitucional del Perú sobre la base del diálogo y la concertación. Que nadie se sienta excluido", señaló en el discurso dirigido a la vicepresidenta del Congreso, congresistas, miembros del Cuerpo Diplomático, de la Corte Suprema, ministros, autoridades civiles, militares y eclesiásticas que acudieron al Parlamento.

Los objetivos más resaltantes que tuvo a su cargo Panigua fueron la convocatoria a elecciones para el año 2001, las cuales arrojaron como ganador a Alejandro Toledo del Partido Político Perú Posible, así como el inicio de un nuevo juicio a los cabecillas terroristas en el fuero civil, tal como lo ordenaba la sentencia que emitió la Corte Interamericana de Derechos Humanos así como la creación de la Comisión de la Verdad y Reconciliación Nacional.

"Esa tarea no puede cumplirse con un mero rito jurídico de corrección o de enmienda de leyes. Debe inspirarse, precisamente por ser democrática, en la concertación, en el diálogo y en la búsqueda del consenso. Pero de modo semejante, debe asentarse en sólidos principios éticos, políticos, que iluminen y guíen los pasos de ese quehacer fundamental", mencionó.

Este el mensaje completo que pronunció ante el Congreso