Fernando Tincopa, politólogo del centro Wiñaq, también señaló que habrían existido "presiones inmediatas" de partidos políticos sobre el presidente José Balcázar para declinar de la designación de Hernando De Soto como jefe de gabinete.
El politólogo del centro Wiñaq, Fernando Tincopa, analizó la reciente modificación en la conformación del gabinete ministerial, luego de que el presidente José María Balcázar tomara juramento a Denisse Miralles como titular de la PCM, en reemplazo del anunciado Hernando De Soto. Según explicó, este cambio respondería a una necesidad de asegurar los votos para recibir la confianza ante el Congreso.
"La división actual de las cuotas de poder dentro del Ejecutivo se ha convertido en una moneda común de intercambio con las principales fuerzas que sostienen a los bloques presidenciales", manifestó en diálogo con RPP.
Sostuvo que partidos como Alianza para el Progreso (APP) y Acción Popular han mantenido en los últimos cinco años votaciones de confianza mayoritariamente favorables. Agregó que en este nuevo proceso, en el que se evaluará la confianza al gabinete Miralles, reflejaría "la coalición que ha puesto a Balcazar en el poder".
Otro factor que consideró para este repentino cambio son "presiones inmediatas" del entorno que sostiene a Balcázar, incluyendo las bancadas de APP, Acción Popular, Somos Perú, Perú Libre y el Bloque Magisterial.
Sobre la designación de Miralles, el analista indicó que su perfil técnico "baja el nivel de riesgo" en la administración pública. Recordó que recientemente se anunció la solicitud de créditos suplementarios para completar obras paralizadas en determinadas regiones.
Esto, según explicó, implicaría la asignación directa de presupuesto como una forma de negociación política, sobre todo en regiones donde APP y Somos Perú tienen presencia significativa de autoridades en gobiernos locales.
Gabinetes operan como administradores de crisis
Asimismo, debido a que en los últimos cinco años el país ha tenido más de 181 ministros y que el tiempo promedio de permanencia de un presidente del Consejo de Ministros ha sido de aproximadamente cuatro meses y medio, los gabinetes ya no se concentran en gobernar ni planificar políticas públicas de manera sostenida, sino que ahora solo operan como administradores de crisis.
El especialista afirmó que la actual coyuntura genera "incentivos perversos" en la toma de decisiones de las autoridades actuales y las que aspiran a ingresar al aparato estatal.
"Si ese aparato público no sigue ciertos estándares de meritocracia, de ascenso, en condiciones de capacidades que se le puede exigir a una autoridad técnica, dentro de un gabinete, por ejemplo; el ciudadano es el que pierde, es evidente, pero a la larga el país es el que pierde", remarcó.