Presidente Sagasti participó en la CADE 2021.
Presidente Sagasti participó en la CADE 2021. | Fuente: Foto: Presidencia

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El presidente Sagasti participó ayer en la clausura de la edición 58 de la Conferencia Anual de Empresarios, CADE. Su mensaje estuvo dirigido a definir las condiciones bajo las cuales se puede producir la recuperación de la economía, después de la fuerte caída registrada el año pasado. Según Sagasti existen tres requisitos: asegurar la vacunación generalizada, superar los conflictos sociales y restablecer la confianza en las autoridades. La vacunación depende de una gestión eficaz de compra a diversos laboratorios y de un dispositivo de aplicación capaz de llegar a todas las regiones de nuestro país. La solución de los conflictos sociales depende de la capacidad de negociación entre los actores, es decir que las partes sean capaces de renunciar a algunas de sus exigencias para conseguir objetivos comunes: a nadie conviene que las empresas quiebren, que la productividad decrezca y los empleos desaparezcan. Respecto de la confianza, Sagasti insistió en que se requiere tener éxito en la lucha contra la corrupción, que distrae dinero público, encarece los proyectos, corrompe funcionarios y ralentiza la ejecución de las obras.

A propósito de CADE, La República da la palabra a cuatro empresarios que explican sus puntos de vista sobre las nuevas tendencias de negocio, lo que valora el consumidor y lo que genera rentabilidad en estos tiempos, incluyendo las estrategias a tomar en cuenta frente a la pandemia. Destaca entre ellos Vasco Masías, quien afirma: “Empecemos por saber que buscar el bien común es también un buen negocio”. El director ejecutivo de La Calera se dirige a sus colegas: “Hoy más que nunca es importante que los empresarios se paren, sientan y sepan cuál es la situación del país en el que vivimos. Es decir, que tengan empatía… Dirigir una empresa en la que se trabaja con esa actitud la convierte en un mejor lugar para trabajar, para atraer al mejor talento y estimular la motivación de los trabajadores”.

Gianfranco Castagnola publica en El Comercio un artículo que desarrolla el mismo tema, las condiciones de la recuperación económica. Para el presidente de Apoyo Consultoría “en vez de promover el desarrollo de nuevos motores de crecimiento -como la industria forestal y la acuiculura- nos henos dedicado a socavar aquellos que estaban funcionando. La minería fue la primera víctima”. Castagnola menciona también la larga lista de proyectos de infraestructura que esperan ser destrabados. Y más recientemente el caso de la agroindustria que durante los últimos años había pasado a ser el mayor generador de empleo formal. Castagnola critica por igual el desempeño del Congreso y el del Ejecutivo y se pregunta si “la agenda populista y destructiva quedará instalada como la nueva realidad de nuestra economía”.

Por si faltaran gestos para promover la confianza en las vacunas, el Vaticano nos ha ofrecido dos. El Papa actual y su predecesor, el Papa Emérito se han vacunado como expresión de su compromiso por la salud pública y la lucha contra la pandemia. Francisco de 84 años y Benedicto XVI de 93 han querido mostrar con actos que la desconfianza en las vacunas responde a campañas que no tienen nada que ver ni con la racionalidad ni con religión. Francisco lo sabe bien, porque su médico personal, Fabrizio Soccorsi, falleció por complicaciones ligadas al covid 19. Desde el estallido de la pandemia, el Papa dio el ejemplo al usar la mascarilla y al limitar el aforo en las iglesias. Su mayor énfasis ha estado dirigido a evitar que el mercado de las vacunas penalice a los países más pobres, pero también a combatir prejuicios en algunos países desarrollados en los que cerca de 40% de la población declara no estar dispuesto a dejarse vacunar.

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