Palacio de Gobierno | Fuente: Andina

Uno de los primeros en reaccionar después de las declaraciones de Marco Queiroz Grillo, ejecutivo de Odebrecht, fue el ex-presidente Alan García. El líder del APRA concedió una entrevista a RPP en la que afirmó que lo dicho por Grillo no ha hecho sino confirmar que, a diferencia de otros presidentes, él nunca ha recibido coimas.

El procurador Jorge Ramírez sostuvo exactamente lo contrario, es decir que se confirma la hipótesis de la fiscalía, para la que el pago por una conferencia de García en Sao Paulo se hizo recurriendo a un contrato simulado. El dos veces expresidente combinó su defensa con graves acusaciones contra presidentes que “pretenden ser técnicos y que no tienen historia, ni ideología”. Refiriéndose de una manera explícita al actual presidente, García repitió sus acusaciones contra las actividades de Martín Vizcarra cuando era gerente de una empresa privada de construcción.

Reiteró también que ha habido una campaña concertada para destruir su imagen y volvió a deslizar la interpretación según la cual la mayoría de los medios de comunicación informa de manera sesgada a causa de la publicidad que reciben del Estado. Su visión de la situación de la prensa lo condujo a relativizar la vigencia del Estado de derecho en el Perú, que como sabemos, fue el argumento utilizado para solicitar –sin éxito- el asilo político en Uruguay. Horas más tarde los abogados de los expresidentes Ollanta Humala y Pedro Pablo Kuzcynski usaron el mismo esquema de defensa.

Avances en la reforma

Mientras tanto, el presidente Martín Vizcarra promulgó la ley orgánica que crea la Junta Nacional de Justicia. Después de una sesión del Consejo de Estado, Vizcarra rechazó lo que caracterizó como una campaña para desacreditarlo, con el fin de perturbar su liderazgo en la lucha con la corrupción. Sin hacer referencia a las críticas de García reiteró una divisa que ha usado en otras oportunidades: “No nos doblegarán”.

Martín Vizcarra señaló sin embargo que el proyecto inicial de Junta fue modificado en el Congreso, donde se retiró la paridad de género y se eliminaron ciertos controles para garantizar la transparencia y la independencia política de los candidatos a jueces. También el presidente del Congreso destacó la promulgación de la ley y afirmó que gracias a ella podremos contar con jueces y fiscales honestos y al servicio del país. “No más delincuentes liberados, no más buenos policías encarcelados”, concluyó.

Extremismo

El rostro de una joven de 19 años ha conmovido a la sociedad británica, el de Sharima Begum. Inglesa de origen bangladeshí, Sharima dejó su escuela después de la muerte de su madre y viajó a los 14 años a Siria para incorporarse a las actividades terroristas del Estado Islámico. La joven fue identificada por periodistas del Times después de la caída de una de las últimas localidades controladas por el terrorismo islamista en Siria.

La joven se unió a un islamista holandés y dio a luz a dos niños que fallecieron por carencias vividas durante la guerra. Este sábado volvió a dar a luz en el campo de detención en el que se halla. Sharima no es sino una de los más de 800 jóvenes europeos que han levantado las armas contra la democracia vigente en sus países de origen. Ha declarado no arrepentirse de nada, incluso al contrario, se felicita por las buenas experiencias vividas en Siria.

¿Qué pasa en el cerebro de una adolescente londinense que decide unirse a un grupo criminal inspirado por el fanatismo religioso más extremo? La prensa británica no halla respuestas. Mientras tanto, el presidente Donald Trump ha firmado un tweet en el que conmina a los países europeos a recoger en Siria a sus ciudadanos capturados por soldados de Estados Unidos. “Toda alternativa sería peor, porque nos veríamos obligados a liberarlos”, escribe con actitud amenazante.

Las cosas como son

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