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El nuevo MacBook Pro con pantalla retina es más ligero, más potente y más delgado; pero el esfuerzo de ingeniería necesario para poder conseguir estas mejoras tiene sus consecuencias.

iFixit, una editorial de manuales dedicada a destripar todos los gadgets de relevancia, ha señalado que la MacBook Pro Retina es casi imposible de reparar por los usuarios.

iFixit ha tomado los dos modelos (15 y 13 pulgadas) y ha comprobado que Apple ha tenido que ajustar los componentes internos para hacer a estas máquinas más finas y livianas.

Desde iFixit han apuntado que aunque han destripados estas máquinas unas siete veces, el proceso siempre es un jugoso reto. Destacan que en la descripción de la máquina aparece el modelo A1502, uno que no habían visto hasta ahora.

Por ejemplo, en el caso del «jack» para los auiriculares, ahora está conectado a una placamadre, es decir, que si alguna vez el conector falla, la reparación saldría por unos 1.000 dólares, ha dicho un encargado de iFixit a Mashable.

La batería es «irremplazabe» debido a que está conectado al chasis del ordenador con mucho pegamento. Por lo tanto es un trabajo muy fuerte tratar de despegarla. En ambos equipos la memoria RAM y el disco SSD no están diseñados para ser reemplazados por los usuarios, han comentado.