Voto electrónico
En Estonio, muchos procesos están generalizados a través del internet. | Fuente: Shuttershock

En medio de la pandemia, varios países del mundo están a punto de celebrar elecciones presidenciales (o lo hicieron) de manera presencial, un hecho que podría evitarse si es que el voto electrónico estuviese más generalizado. Lastimosamente, no todos países están en condiciones de hacerlo por múltiples razones de distinta índole.

Pero, en el mundo, hay países que sí han logrado acoplarla a su sistema de manera correcta y eficiente. Prueba de ello es Estonia, una pequeña nación del norte de Europa.

Un modelo del voto electrónico

La República de Estonia, miembro de la Unión Europea, se convirtió el 4 de marzo de 2007 en el primer país en permitir el voto electrónico en una elección nacional. En aquella ocasión, el 3% del total del electorado participó de las elecciones parlamentarias bajo dicha modalidad.

Previamente, en 2005, habían realizado la prueba inicial en elecciones municipales.

Sin embargo, su voto electrónico no consiste en ir al centro de votaciones y realizarlo en una máquina, sino que lo hicieron desde sus propias computadoras, las cuales estaban dotadas de un lector electrónico de datos para reconocer el documento de identidad, la firma y una contraseña propia.

Varones jóvenes, conocedores de tecnología, fueron quienes más usaron el voto por internet al comienzo, según el director del Consejo Electoral de Estonia Priit Vinkel, a Associated Press. Pero a partir de la cuarta elección “el electorado se hizo más difuso y ahora no podemos decir quienes votan por la internet. Todos pueden hacerlo”.

En dicha ocasión, el país se valió de un término para iniciar la implementación del voto: la confianza. La Comisión Electoral Central aseguraba que, en el 2007, un 82% de los estonios ya tramitaba la devolución de impuestos por internet, confiando en este medio para sus operaciones financieras.

Cuando Estonia rompió con la Unión Soviética y se declaró independiente hace casi tres décadas se embarcó en un programa de modernización por el cual incursionó tempranamente en la era digital. Hoy cuenta con un sistema electrónico de identificación, en el que se usan tarjetas vinculadas con firmas digitales que la ciudadanía puede emplear no solo para votar, sino para pagar impuestos y acceder al historial médico y a archivos de las escuelas.

Con esto, Estonia es el único país del mundo que permite a su electorado votar por internet en todas las consultas, incluidas las del Parlamento Europeo. Y del inicial 3% de población votante, ahora es el 44% el que participó en esta modalidad para las elecciones presidenciales del 2019.

Para votar de esta forma, los estonios tienen que descargar una aplicación e identificarse. Luego pueden acceder a las listas electorales en una especie de “cabina virtual” y elegir a su candidato.

Una de sus principales ventajas es que esta modalidad permite a los ciudadanos votar varias veces dentro de un plazo, y solo se toma en cuenta la última.Y si en algún momento deseas dejar de participar de esta manera, según la ley electoral, los ciudadanos que hayan votado por internet tienen derecho a "recapacitar" y pueden acudir a los lugares de votación a marcar las tradicionales papeletas, anulando su voto por internet.

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