Arequipa: Escuela promueve la inclusión social mediante clases de lengua de señas dictadas por personas con discapacidad auditiva

Las clases de lengua de señas peruana están dirigidas a la comunidad oyente con el fin de acortar las brechas de desigualdad. Con esto, las personas con discapacidad auditiva han encontrado oportunidades laborales al desempeñarse como maestros e intérpretes.

Lara tiene el objetivo de acortar las brechas de desigualdades que afectan a la población con discapacidad auditiva.
Lara tiene el objetivo de acortar las brechas de desigualdades que afectan a la población con discapacidad auditiva. | Fuente: Lara Lengua de Señas

Según el último Censo Nacional de Población, en el Perú hay 232,176 personas con dificultad para oír, lo que representa el 7,6 % de las personas con discapacidad y, de ellas, solo 8,790 personas registraron la Lengua de Señas Peruana (LSP) como lengua materna. Pensando en esto, en Arequipa nació Lara, una escuela de capacitación de lengua de señas peruana dirigida a la comunidad oyente con el fin de promover la inclusión social de las personas sordas.

Lara se formó en octubre del 2014 por iniciativa de Esteban Ramírez, hijo oyente de padres con discapacidad auditiva. Luis Alberto Ramírez Arellán, su padre, es quien inspiró las siglas del nombre de la escuela, y además fue su maestro de lengua de señas.

Así, la escuela inició en una cochera prestada con un solo alumno y poco a poco fue creciendo, cuando meses después se unieron al equipo, profesores sordos, intérpretes, voluntarios, practicantes y muchos más. “Los profesores tienen este espacio donde pueden desenvolverse, sentirse muy cómodos en la enseñanza de su propia lengua y a la vez recibir una remuneración por los servicios que prestan. De igual forma, los oyentes que reciben las capacitaciones salen con una idea muy positiva de lo que es la inclusión y con una idea más clara de lo que significa la lengua de señas”, comenta Esteban, CEO fundador de Lara Lengua de Señas.

Luis Alberto Ramírez Arellán, padre de Esteban, es quien inspiró las siglas del nombre de la escuela.
Luis Alberto Ramírez Arellán, padre de Esteban, es quien inspiró las siglas del nombre de la escuela. | Fuente: Lara Lengua de Señas

Lara tiene el objetivo de acortar las brechas de desigualdades que afectan a la población con discapacidad auditiva mediante la concientización respecto a leyes que avalan la Lengua de Señas Peruana, la capacitación en esta lengua, el contacto con personas sordas y la visibilidad de las competencias pedagógicas de los profesores sordos.

Para lograrlo, Lara se estructura en tres departamentos: Escuela de capacitación, voluntariado y equipo de intérpretes de lengua de señas, establecido así para formar una línea de carrera para los estudiantes. “Nuestros estudiantes pasan a una segunda etapa donde ponen en práctica lo que han aprendido en la escuela de capacitación. En este voluntariado brindan tutorías personalizadas a niños sordos y así ejecutan la verdadera inclusión”, explica Esteban Ramirez.

Lara es una escuela de capacitación de lengua de señas peruana dirigida a la comunidad oyente con el fin de promover la inclusión social de las personas sordas.
Lara es una escuela de capacitación de lengua de señas peruana dirigida a la comunidad oyente con el fin de promover la inclusión social de las personas sordas. | Fuente: Lara Lengua de Señas

La iniciativa tiene alcance a nivel nacional e internacional gracias a sus clases en las modalidades presencial y virtual. Actualmente, cuentan con más de cinco mil alumnos oyentes, brindando oportunidades de trabajo a la comunidad de sordos del Perú y uniendo ambos mundos por medio de la interacción, enseñanza y aprendizaje.

De igual forma, como parte de su trabajo por mejorar el acceso a la información y servicios para las personas con discapacidad auditiva, la escuela ha formado un equipo de más de diez intérpretes que realiza el estudio, análisis e interpretación de contenidos en beneficio de la comunidad.

De esta manera, gracias a las capacitaciones que brinda Lara a personas naturales e instituciones públicas y privadas, además de su labor de voluntariado, más niños con discapacidad auditiva han podido acceder a una mejora en su educación, más profesores de lengua de señas han encontrado oportunidades de trabajo remuneradas y la comunidad oyente se ha vuelto más consciente de la importancia de la inclusión social.