Derrame de petróleo: ¿Qué hemos aprendido tras el desastre ecológico que afectó nuestra biodiversidad?

Repsol anunció un avance del 80% de limpieza del derrame de petróleo en el mar de Ventanilla; sin embargo, SERNANP explica que dicha limpieza sólo sería superficial, ya que parte del crudo derramado ya se alojó en el fondo del mar.

derrame
El avance de la limpieza del hidrocarburo derramado en La Pampilla solo correspondería a la parte visible, es decir la superficie. | Fuente: ANDINA | Fotógrafo: Eddy Ramos

Tras más de un mes de acciones desplegadas para limpiar los restos de petróleo generados por el derrame de la refinería La Pampilla, Repsol informó que se encuentran al 82% de avance en el cronograma de limpieza de playas. No obstante, este porcentaje no haría referencia a toda la limpieza que se debe hacer.

En entrevista con el programa la Rotativa del Aire de RPP, Deyvis Huamán Mendoza, responsable de la Unidad Operativa Funcional de Monitoreo, Vigilancia y Control de SERNANP aseguró que el avance de la limpieza solo correspondería a la parte visible, es decir la superficie, ya que parte del petróleo derramado ya se ha alojado en el fondo del mar.

Huamán explicó que los restos de petróleo, al descender en la columna de agua, se sedimentan en el suelo marino, causando grandes daños a la biodiversidad. “Un porcentaje de hidrocarburos ya mató a las conchas, a los erizos, a los cangrejos y a las algas que están en el ecosistema. Ha habido una muerte en esos espacios que va a tardar un tiempo en recuperarse”, señaló.

Para que desastres ambientales como este no vuelvan ocurrir, o que, si ocurren, no tengan el impacto que el derrame de petróleo en La Pampilla ha tenido en nuestra biodiversidad, es necesario reflexionar acerca de las responsabilidades que pueden tomar los distintos actores de nuestra sociedad de ahora en adelante.

¿Qué lecciones hemos aprendido tras el derrame de petróleo?

De acuerdo con Huamán, quedó claro que las empresas deben realizar Estudios de Impacto Ambiental (EIA) que consideren modelamientos de derrames para saber cómo pueden prevenirse y cómo actuar frente a estas situaciones. Asimismo, resaltó la importancia de contar oportunamente con el equipamiento necesario y un plan de articulación junto a otras instituciones del sector público y el Estado para brindar una respuesta inmediata.

En cuanto al sector público, el especialista aseguró que la generación de fondos de contingencia que pueden activarse para atender rápidamente estas situaciones es clave. Asimismo, agregó que hay una responsabilidad estatal urgente de involucrarse en la atención de riesgos, lo que ayudaría a generar nuevos conocimientos útiles para actuar a tiempo.

La respuesta de la ciudadanía organizada también ha sido una lección en sí misma. “Hay grupos, colectivos y universidades que han demostrado ser un actor muy importante que puede apoyar en algunas labores especializadas como el rescate de fauna”, aseguró Huamán.

La donación de materiales para la limpieza del derrame, así como del tiempo para apoyar a la causa, son algunas de las demostraciones de lo que la sociedad civil puede aportar, por lo que el especialista sostuvo que deben encontrarse las formas para “mantener estas células o grupos organizados vivos”.

Sin embargo, estas labores de respuesta frente a los desastres ambientales pueden representar un riesgo para la salud de los voluntarios, por lo que velar por su seguridad es primordial. “Las personas pueden tener mucha buena voluntad, pero hay que saber orientarlos y eso significa tener capacidad para manejar estos grupos, ya que bien llevados pueden ayudarnos a avanzar en la atención [del derrame]”, apuntó.

La importancia de velar por la conservación de nuestra biodiversidad

El Perú se encuentra suscrito al Convenio sobre Diversidad Biológica, compromiso por el que las autoridades asumen la responsabilidad de conservar y proteger espacios altamente diversos en nuestro territorio.

Justamente, ecosistemas como los que se vieron perjudicados por el desastre ambiental de La Pampilla son lugares de reproducción y de anidamiento, donde la fauna y la flora tienen la tranquilidad de coexistir, indicó Huamán.

Es el caso de la bahía de Ancón, donde diferentes especies, entre ellas nutrias, pingüinos y 158 mil aves, conviven con los humanos. “Es un lugar también donde se produce guano que sirve de fertilizante para nuestros campos de cultivo. Hay que pensar en todos los beneficios que nos dan estas poblaciones [de animales]”, apuntó.

Puedes volver a ver la entrevista a continuación: