Entre el coronavirus, el dengue y la tuberculosis

Lima presenta un reto en salud pública gigantesco, inédito en cualquier ciudad capital en el mundo entero, dado que debe lidiar al mismo tiempo con el coronavirus, el dengue y la tuberculosis. Se requieren cambios totales y profundos a nivel social, que apunten al bienestar de la población.

Alonso Cárdenas

Alonso Cárdenas

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El horizonte epidemiológico y de salud pública de la capital del Perú luce cada vez más complicado. El 24 de marzo, el experto en manejo de datos Rodrigo Parra indicaba que se reportaron 11 mil 260 casos de COVID-19 en un solo día, la cifra más alta desde que inició la emergencia sanitaria. Si bien es cierto que cada vez se hacen más pruebas, en este caso 71 mil 448, la positividad de las moleculares o PCR se ubica en 18 %, cuando la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda 5%, como indicador que el coronavirus está controlado.

El panorama se ensombrece más con el anuncio del Ministerio de Salud (Minsa) que alerta respecto a que el 40 % de los casos identificados en Lima son producidos por la variante P-1 o variante brasileña. En algunos distritos de Lima Este como Ate Vitarte, Lurigancho-Chosica y Santa Anita la cifra se incrementa a 63 %. De acuerdo con científicos citados por la BBC, la variante P-1 es hasta dos veces más contagiosa que la original y puede evadir la inmunidad proporcionada por una infección pasada.

Por otra parte, el Minsa acaba de emitir otra alerta epidemiológica para 14 distritos de Lima por nuevos casos de dengue. De acuerdo con la OMS el dengue es una enfermedad vírica transmitida por mosquitos que en los últimos años se ha propagado de manera alarmante por el Perú. El virus del dengue se transmite por mosquitos hembra, principalmente de la especie Aedes aegypti que también transmite otras enfermedades como la chikungunya, la fiebre amarilla y el Zika.

La data del Centro Nacional de Epidemiología, Prevención y Control de Enfermedades señala que Lima pasó de tener 9 casos de dengue en el 2015 a un pico de 362 en el 2017. En el 2019 se reportaron 52 casos. Según estudios de la revista National Geographic, el dengue está avanzando a pasos agigantados por el incremento de las temperaturas producidas por el cambio climático. Los expertos Bruce A. Wilcox y Brett Ellis, del Instituto para la Medicina Tropical y las Enfermedades Infecciosas de la Universidad de Hawái, van más allá e identifican factores multicausales como la acelerada urbanización, la alteración el hábitat forestal y la intensificación agrícola.

"El horizonte epidemiológico y de salud pública de la capital del Perú luce cada vez más complicado". | Fuente: Andina

Por si fuera poco, Lima enfrenta otra terrible enfermedad, la tuberculosis. Según la Organización Panamericana de la Salud (OPS), el Perú concentra el 14 % de la totalidad de casos de tuberculosis en las Américas. De ese universo, la capital y el Callao representan el 64 % de los casos del país, el 79 % de los casos de TB multidrogorresistente (TB-MDR) y el 70 % de los casos de TB extensamente resistente (TB-XDR). Por ejemplo, en materia de TB-MDR el Perú presenta cifras de espanto, con un estimado de 3 mil 500 casos, muy lejos de países con una población mucho mayor como Brasil, con 2 mil 400 casos, o México, con 970 casos (Paho, 2017). La presencia de la tuberculosis en Lima se puede calificar como dramática. De acuerdo con data del Minsa (2011), la incidencia de nuestra capital es de 196 casos por cada 100 mil habitantes, mientras que en Río de Janeiro es 68, Sao Paulo 59, Buenos Aires 38, Bogotá 15.8 y Santiago 13.

¿Cómo hemos llegado a esta situación? Fuentes Tafur (2009), identifica varias causales, enfatizando que la tuberculosis ataca donde hay más pobreza y pésimas condiciones de vida. Además, el bacilo se ensaña con aquellos que presentan los problemas más graves de desnutrición, de hacinamiento en la vivienda, de empleo precario, con acceso a servicios de salud y seguridad social deficientes, así como de malas condiciones en el transporte público.

Es decir, Lima presenta un reto en salud pública gigantesco, me atrevería a decir inédito en cualquier ciudad capital en el mundo entero, dado que debe lidiar al mismo tiempo con el coronavirus, el dengue y la tuberculosis.

¿Qué hacer? Se requieren cambios totales y profundos a nivel social, que apunten al bienestar de la población, por ejemplo, un programa masivo de nutrición de calidad; un cambio total del transporte público; una reingeniería absoluta en la gestión de la vivienda y los terrenos, enfatizando la creación de enormes áreas verdes, acompañado de un programa masivo de arborización de la ciudad; una revolución en las condiciones laborales de las personas, subrayando la seguridad social y los derechos laborales. Como se puede apreciar los retos son enormes, la salud de los limeños está en juego.

 

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