Cuando lo personal es político

A muchos de nosotros nos toca asumir que todas nuestras decisiones personales (inclusive las más cotidianas) tendrán una lectura política. ¿Usted está en la misma situación?

Hemos escuchado esta frase muchas veces, pero ¿qué significa? Significa que, para muchos de nosotros, el activismo no se reduce solo a las acciones públicas concretas de una marcha o un plantón. Para muchos de nosotros, cuya humanidad está en constante cuestionamiento, corresponde vivir una práctica activista diaria, o lo que es lo mismo, asumir que todas nuestras decisiones personales (inclusive las más cotidianas) tendrán una lectura política. Por ejemplo: decidir utilizar el cabello suelto puede ser una decisión estética, pero si uno tiene un afro, llevarlo suelto es una decisión que puede implicar una posición política en contra de los estándares de belleza tradicionales. Es la misma posición política de utilizar ropa que muestra el cuerpo cuando este no sigue los estándares de delgadez socialmente aceptados, o la de utilizar tatuajes visibles intencionalmente. La posición política ahí es: yo sigo mis propios estándares de belleza.

| Fuente: Freeimages

Esta posición/activismo político, para quienes reconocen esta intención, se sigue en todas las etapas de nuestro quehacer diario. Uno de los logros más importantes para los académicos es publicar en revistas de alto percentil. Esto básicamente quiere decir que mientras mayor prestigio tiene la casa editora de tu texto, exige mayor calidad y rigurosidad a los autores que publica.  Por cosas de la vida, y del trabajo académico, en este momento, uno de mis textos esta en un proceso de publicación de este tipo. El proceso es largo, con muchas idas y venidas. Ayer, luego de la última corrección de estilo, recibí el artículo para aprobar los cambios propuestos por el editor final. Si yo digo “ya está,” o no tengo nada que modificar (fechas, comas y otros), el texto se publica. Lo leí. El texto está bien. Mi editor movió fechas y números de páginas en mis referencias, pero no hay cambios mayores. Solo uno. Uno que es menor, pero fundamental: cambió todas las a Black people por black people.

[En inglés, los adjetivos van antes del sujeto: tall people, short people, y solo van en mayúscula (capitalizados) si el adjetivo en sí mismo también es un sujeto: Indigenous people, por ejemplo]

Nuestro devenir histórico mundial ha dejado fuera a muchas poblaciones a las cuales ha hecho más y más vulnerables con el tiempo. En efecto, hoy en día tenemos sociedades mayormente multiculturales, donde como regla general, las poblaciones indígenas y/u originarias, las poblaciones afrodescendientes, y las poblaciones migrantes son las más precarizadas. Hacer lo personal político, o lo que es lo mismo, traer nuestro activismo al trabajo diario puede ser tan simple, como en mi caso, utilizar una letra mayúscula para referirme a las personas que hacen parte de estos grupos. Finalmente, “black” (negro), es adjetivo, adverbio, color y sujeto. Y cuando hablamos de la gente negra, la acepción “negro” no describe su color de piel, hablamos de sujetos: Black people.

Es solo una letra capitalizada. Más aún, a veces esta acción es considerada parte de la creatividad literaria del autor. En realidad, es más que eso, es reconocer la humanidad de un grupo entero. Y sí, no es necesariamente común capitalizar Black people, pero es como yo llevo lo personal a lo político: con una letra mayúscula. Y usted, ¿cómo lleva lo personal a lo político?

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