Perú: 389 especies animales en amenaza por la destrucción de hábitat, el comercio ilegal o el cambio climático

Los anfibios son los más amenazados por las actividades humanas. El Libro Rojo de la Fauna Silvestre Amenazada sugiere la creación de nuevas áreas para protegerlos.

El tapir pinchaque o andino vive en el norte del Perú pero también está presente en Colombia, Ecuador. Está amenazado por la pérdida de hábitat debido a la ganadería y la agricultura, y también por la cacería. | Fuente: ©WWF-Perú

Por Ana Bazo Reisman y Audrey Cordova Rampant

El tapir de montaña o tapir andino, conocido por habitar algunos bosques del norte del país, es una de las 389 especies que podrían desaparecer en el futuro más cercano. Junto a él se sumarían otras en peligro crítico como el mono choro de cola lanuda, que vive en las regiones de Amazonas y San Martín, y el guanaco, que pertenece a la familia de los camélidos y se ubica a lo largo de la Cordillera de los Andes. Así lo advierte el Servicio Nacional Forestal y de Fauna Silvestre (Serfor) en el Libro Rojo de las Especies Amenazadas, el segundo en su tipo luego de 26 años.

La publicación, presentada este jueves 26 de julio en la Feria Internacional del Libro de Lima, muestra un total de 64 especies en peligro crítico, además de 122 en peligro y 203 en estado de vulnerabilidad. La clase más afectada es la de los anfibios, que suman 120 especies con 33 de ellas en estado crítico. Le siguen las aves, con 122; los mamíferos, con 92, los reptiles, con 32; y finalmente, los invertebrados, de los cuales se identificaron 23 rumbo a una posible extinción.

Los nuevos hallazgos duplican en número a las 162 especies identificadas como amenazadas en 1991. Jessica Gálvez-Durando Besnard, directora de Gestión Sostenible del Patrimonio de Fauna Silvestre del Serfor, sostiene que esta diferencia no se basa necesariamente en un incremento del daño. “Antes no había tanta investigación e información disponible. Pareciera que hoy hay más especies [amenazadas], pero es porque hemos podido contabilizar más con el trabajo de 150 investigadores nacionales, de todas las regiones, y algunos internacionales”.

Víctor Pulido Capurro, especialista en fauna silvestre y director del Instituto de Investigación en la Universidad Inca Garcilaso de la Vega, lideró a inicios de 1990 la elaboración del primer libro sobre especies peruanas en vías de extinción. En ese entonces, el criterio de categorización no era el impuesto por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, sino el del gobierno peruano a través del Decreto Supremo Nº 158-1977-AG.

“Solamente teníamos cuatro categorías establecidas: [vías de] extinción, vulnerable, rara e indeterminada. La UICN, con el tiempo, tenía nuevas clasificaciones y eso se tenía que actualizar”, precisa Pulido en entrevista con RPPData.

¿Por qué Perú tiene una compilación actualizada de estas especies luego de 26 años desde el libro de Pulido? RPPData se lo preguntó a la funcionaria de Serfor, Jessica Gálvez-Durando. Ella señala que el trabajo de actualización se inició recién el 2015. “El tema presupuestal también es fundamental. Faltaba la propuesta de los técnicos también. Hacer un Libro Rojo no es solo la voluntad de publicarlo, sino que se necesita convencer, congregar a las personas, y de manera solidaria como lo hicieron los investigadores que participaron. Porque muchas veces la fauna silvestre es un tema invisible frente a tantos problemas en el país que siempre se priorizan otros temas.”, dijo.

Este nuevo Libro Rojo introduce por primera vez insectos y otros animales invertebrados como la tarántula, el milpiés y el escarabajo torneador. De los 23 invertebrados estudiados, 13 son especies endémicas -es decir, únicas- del Perú.

Más de 40 años de amenazas

“Las principales causas son la pérdida de hábitat - por deforestación o fragmentación del territorio -, el tráfico ilegal de fauna y la presencia de especies exóticas de otros territorios. Lamentablemente son las mismas causas [de hace 40 años] y podríamos sumar las consecuencias del cambio climático”, detalla Jessica Gálvez-Durando de SERFOR.

La categorización de las especies amenazadas a nivel mundial son definidas por la Unión Internacional por la Conservación de la Naturaleza (UICN), que es una entidad internacional dedicada a la conservación

“Todos los países de América del Sur, así como la gran mayoría del mundo, aprobaron a través del convenio de diversidad biológica (Perú también es parte) las metas de Aichi, que tiene como una de sus metas conservar especies, a través de evaluaciones de las especies que están amenazadas, para protegerlas de la extinción”, explica a RPPData Arturo Mora, oficial senior del área técnica de UICN Sudamérica y especialista en lista roja de especies amenazadas.

Mora añade que si la biodiversidad y conservación están riesgo es por el uso no sostenible de los recursos naturales en los países de la región. “También tenemos afectaciones por el cambio climático. En particular, algunas especies que son más susceptibles a estos cambios - por ejemplo, los anfibios”, explica el especialista de UICN.

Por su lado, Víctor Pulido añade otros factores: “La población del Perú se ha duplicado desde 1997, lo cual ha traído que se destruyan más áreas naturales. Además, está el contrabando de especies en las fronteras. También significa que los esfuerzos de las agencias del Gobierno no tienen los resultados esperados”.

El contrabando de la especie por coleccionistas, la pérdida de hábitat debido a los asentamientos humanos y la agroindustria están poniendo en peligro la existencia de la rana ranitomeya summersi. Esta especie vive en el Cañón del Huallaga Central. | Fuente: Ilustración/© SERFOR/ Daniel Cossíos Meza

En Perú, los anfibios (599 individuos registrados) son una de las especies más amenazadas en nuestro país por la deforestación, la contaminación, el cambio climático, pero también porque sus individuos no se encuentran dentro de las áreas protegidas. Por lo que los investigadores del libro recomiendan nuevas áreas protegidas para conversar el entorno de estos animales.

Por ejemplo, la Ameerega planipaleae es una especie de rana en peligro crítico por el desarrollo de la agricultura. Esta se ubica únicamente en el río Llamaquizú, cerca a Oxapampa en Pasco. La Ranitomeya summersi, otro tipo de rana en peligro, ha sido ubicada en el Cañón del Huallaga Central. El contrabando de la especie por coleccionistas, la pérdida de hábitats por varias actividades humanas como los asentamientos humanos y la agroindustria están poniendo en peligro su existencia.

El continuo y descontrolado crecimiento de la ciudad de Lima está amenazando al gecko de las huacas, un reptil de esta región, a través de la destrucción y fragmentación del su hábitat.

El mal uso de los suelos, así como la migración humana, ponen actualmente en peligro crítico al mono choro de cola lanuda, que vive en Amazonas y San Martín.

La deforestación y fragmentación de territorios en las diferentes regiones de Puno, Cuzco, Apurímac, Ayacucho y Junín y en La Paz, en Bolivia, dónde habita el churrete real ponen en riesgo la población de este pequeño ave.

Finalmente, las actividades agropecuarias están poniendo en riesgo el hábitat del escarabajo llamado ‘pelotero verde’, presente en Junín. Su comercialización es otro factor grave que expone este grupo de invertebrados.

El director de Ciencias de la organización no gubernamental Fundación Mundial para la Naturaleza (WWF) en Perú, José Luis Mena, recuerda que esta cantidad creciente de especies en peligro se encuentra bajo un contexto mundial. “Lo que se ha reconocido a nivel mundial es que estamos en un proceso que se le ha llamado la sexta extinción, que tiene que ver con la pérdida masiva de especies y, obviamente, nuestro país no está exento de eso”, explica. 

Además de estas causas, el especialista Víctor Pulido asegura que la ignorancia sobre la situación de estas especies es un factor que no ayuda a la conservación. “Para evitar la extinción silenciosa necesitamos más gente estudiando a las especies y lo que les está pasando. Porque la investigación científica es un tema olvidado con pocos recursos. Se deben generar condiciones institucionales para generar investigación”, insiste.

El mal uso de los suelos y la migración humana ponen actualmente en peligro crítico al mono choro de cola lanuda de la región de San Martín y Amazonas. | Fuente: Ilustración/© SERFOR/ Daniel Cossíos Meza

Comercio y tráfico de fauna

El pasado viernes 13 de julio, la División de Medio Ambiente de la Policía Nacional del Perú intervino cinco puestos en el Centro Comercial Hierba Santa II, ubicado en el distrito limeño de La Victoria. Allí se vendían animales disecados y partes o productos de estos para la práctica del chamanismo y la curandería. El total de ejemplares incautados fue de 1 430. Además, según precisó el Serfor, las autoridades rescataron 441 ranas y 134 sapos vivos.

Arturo Mora, de la UICN de América del Sur, señaló que se pueden respetar los ritos tradicionales, pero que es necesario un balance que vaya de la mano con la educación. “Sabemos del uso de partes de animales o de animales enteros para curandería y producción de afrodisíacos. Ahí hay que seguir trabajando mucho con el tema de la educación. Entender que esto no significa que la conservación esté en contra de los valores tradicionales o ritos que practiquen las comunidades, sino al mismo tiempo reconocer que estamos amenazando a nuestras especies”, explicó Mora.  

Culebras, caimanes y tortugas fueron algunos de los animales incautados en un reciente operativo policial a una galería del distrito de La Victoria. | Fuente: Dirección del Medio Ambiente de la Policía Nacional

Actualmente, los animales más amenazados en el país por el comercio ilegal -con fines de venta para la curandería o como mascotas o atracciones- son ranas, pericos (como el de mejilla gris), monos (como el maquisapa, el aullador o el choro) y manatíes amazónicos. También están las especies de tortugas perseguidas por su carne o por servir como materia prima de productos. La tortuga de carey que habita las aguas del Pacífico de Tumbes y Piura, por ejemplo, ya se encuentra en peligro crítico.

En nuestro país, el tráfico ilegal de especies de flora y fauna silvestres -esto es, la adquisición, venta, transportación, almacenamiento, importación, exportación o reexportación sin certificado válido- se castiga con tres a cinco años de cárcel y 180 a 400 días multa. Así lo establece el artículo 308 del Código Penal. Además, la principal autoridad estatal encargada de la gestión y conservación de fauna y flora silvestres es el Serfor, servicio adscrito al Ministerio de Agricultura y Riego (Minagri) y fue creado en julio de 2011, con la promulgación de la Ley Nº 29763, Ley Forestal y de Fauna Silvestre.

La directora de Gestión Sostenible del Patrimonio de Fauna Silvestre del Serfor, Jessica Gálvez-Durando Besnard, afirmó en entrevista con RPPData que, a siete años de funcionamiento, la entidad aún tiene problemas de consolidación. “Lamentablemente, no tenemos mucho equipo. No tenemos un equipo que se dedique solo a hacer control. No se puede porque somos pocos”, reconoció.

Otros actores que tienen el deber de contribuir a la conservación de especies son el Ministerio del Ambiente, a través de su Viceministerio de Gestión Estratégica, y la Policía Nacional, con investigación y operativos desde su División de Protección del Ambiente.

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