Meghan Markle y el príncipe Harry llegaron el domingo a Wellington, última etapa de su larga gira en el Pacífico, donde fueron recibidos por la primera ministra Jacinda Ardern.

La pareja real británica llegó desde Sidney, donde participó el sábado por la noche en la ceremonia de cierre de Invictus Games, una competición deportiva para los inválidos y heridos de guerra.

Durante esta visita oficial y de una manera natural, Harry reveló cómo es que él y Meghan Markle se refieren al futuro heredero o heredera. Más de uno quedó sorprendido.

El reporte meteorológico, según Harry, no había sido óptimo. Se suponía que iba a llover, pero su llegada fue tranquila. Al comentar este hecho, el príncipe hizo la revelación. "La lluvia es una bendición para todos nosotros. Para mi esposa, para mi y para nuestro pequeño bulto", manifestó.

Meghan, embarazada del primer hijo de la pareja, llevaba el cabello recogido en un moño, con un vestido negro y un abrigo de cuadros. Ambos lucían la tradicional "poppy" (amapola) roja, que conmemora a los muertos de la Primera Guerra Mundial.

La pareja inauguró un nuevo memorial británico de la guerra en Wellington, y participó el domingo por la noche en una ceremonia que conmemora la adopción del derecho al voto para las mujeres hace 125 años en Nueva Zelanda.

AGENDA RECARGADA

En los dos próximos días, la pareja paseará y hará una barbacoa en el parque Abel Tasman, en el norte de la isla del Sur, participará en una recepción con Arden en el Museo del Memorial de Guerra de Auckland y visitará la ciudad de Rotorua, en la isla del Norte, conocida por sus aguas termales, sus géiseres y su cultura maorí.

Los duques de Sussex volverán a Auckland desde donde abandonarán el jueves la región, al cabo de una gira de 16 días, en la que también visitaron Fiyi y Tonga.

Poco después de su llegada a Australia hace casi dos semanas, el palacio anunció que Enrique, de 34 años, y Meghan, de 37, esperan su primer bebé para primavera.

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