Después de mucho sufrimiento, lágrimas y momentos tensos, el delantero surcoreano Heung-Min Son logró hacerse con la medalla de oro en los Juegos Asiáticos y de esta manera no cumplirá con el servicio militar obligatorio.

El sábado pasado su selección derrotó por 2-1 a Japón y 'Sony', que estuvo en el campo hasta el minuto 120, no pudo ocultar su emoción. "Es el mejor día de mi vida. Estoy muy orgulloso de mis compañeros, lucharon durante 120 minutos. Pero sin el pueblo surcoreano apoyándonos, no podríamos haber ganado este torneo", contó el extremo del Tottenham.

En 2014, Son había sido seleccionado para los Juegos Asiáticos, pero su club de entonces, el Bayer Leverkusen, se negó a dejarle ir. Corea del Sur se colgó el oro en aquella edición. Ahora, ya puede jugar en paz.

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