Aniversario 45 de la tragedia en el Estadio Nacional de Lima

El espectáculo deportivo se convirtió en tragedia cuando más de 300 hinchas buscaron la salida en las puertas del Estadio Nacional y encontraron la muerte.

El 24 de mayo de 1964 se convirtió en una de las fechas más funestas en la historia del fútbol peruano. Lo que debía ser una fiesta deportiva se convirtió en una tragedia, cuando más de 300 personas perdieron la vida en medio de la desesperación y la confusión.

Hace 45 años, la selección peruana Sub 20 debía enfrentar a su similar de Argentina con el objetivo de conseguir la clasificación a los Juegos Olímpicos de 1964. La expectativa de la afición necesitaba solo un empate para convertirse en realidad.

Argentina consiguió la primera conquista. Aún así, Perú insistió en buscar el arco gaucho. Fue recién a un par de minutos de que finalice el encuentro, que los gritos de júbilo estallaron en el Coloso de José Díaz. Era el tan esperado gol en pies de Andrés Bertolotti.

La celebración por el empate no duro mucho. El árbitro uruguayo Ángel Eduardo Pazos anula el tanto. La alegría da paso a la ira y se inicia lo que será una danza macabra.

La hinchada se desbordó cuando Edilberto Cuenca, un aficionado que logró ingresar a la cancha, fue golpeado por la Policía Nacional, encargada de la seguridad durante el encuentro.

Mientras los jugadores eran llevados a los camerinos, la gente se lanzó hacia el gramado, y algunos iniciaron fogatas. La policía respondió con bombas lacrimógenas. El pánico se apoderó de una hinchada que buscó las puertas del Estadio, puertas que encontraron cerradas. La estampida y el posterior enfrentamiento entre policías y la población dejó más de 300 muertos, entre ellos niños.

La mayoría de las víctimas falleció por asfixia, otros por traumatismo según los informes oficiales. Robos, saqueos y quema de vehículos fueron el escenario aquella noche. Varias horas después, la policía retomó el control de la convulsionada ciudad, que despertó para identificar a sus muertos. Versiones periodísticas sostienen que muchas más personas murieron en las calles, pero los cuerpos fueron desaparecidos.

Ante la magnitud de la tragedia, se decidió reducir la capacidad de espectadores de 53.000 a 42,000. No obstante, para la Copa América 2004, se aumentó la capacidad del Nacional a 47,000 espectadores.

Foto: Arkiv