Aslan Usoy
El intento de asesinato frente al Ayuntamiento de Moscú del principal capo mafioso de Rusia, Aslán Usoyán, supone una nueva declaración de guerra entre los poderosos clanes criminales del espacio postsoviético.

Usoyán, alias "Ded Hasán" (Abuelo Hasán), resultó herido anoche por un francotirador en Moscú, método ya utilizado hace un año para eliminar a uno de sus aliados más fieles, según informó hoy el departamento del Interior de la capital rusa.

La Policía atribuyó el atentado al "reparto de las esferas de influencia en el mundo criminal", mientras la prensa evocó la "vendetta" personal entre Usoyán y su rival Tariel Oniani, otro líder mafioso condenado por una corte rusa en julio pasado y reclamado por la Justicia española.

Usoyán, georgiano de origen armenio, y su guardaespaldas fueron alcanzados por las balas en pleno centro de Moscú, cuando el jefe criminal se dirigía al apartamento de su hijo en un edificio de viviendas situado frente a la sede del Ayuntamiento.

El líder mafioso, herido en el abdomen, fue trasladado a un hospital moscovita y "operado exitosamente", mientras la Policía difundía premeditadamente información falsa sobre su presunta muerte para "despistar" a los organizadores del atentado.

Interior concentró a numerosos agentes y expertos criminalistas en el lugar del atentado, donde también se personó el jefe de la Policía moscovita, Vladímir Kolokóltsev, al tiempo que la clínica en la que se encuentra Usoyán era rodeada por efectivos antidisturbios.

La Policía recurrió a la intoxicación informativa y dispuso la protección de ambos heridos en el hospital "para impedir que los criminales consumen sus planes", dijo Kolokóltsev a la prensa.

Los agentes establecieron que el francotirador disparó desde un apartamento situado en un edificio vecino y expresaron su esperanza en que su rostro haya sido grabado por alguna de las ocho cámaras de seguridad instaladas en la zona, según la agencia Interfax.

Usoyán, de 73 años, ostenta el rango de "vor v zakone" ("ladrón de ley", el más alto dentro de la criminalidad organizada en la ex URSS) y es considerado el líder mafioso más influyente de Rusia y de todo el espacio postsoviético, aunque no está perseguido por la Justicia rusa, de acuerdo con el diario digital Gazeta.ru.

Nacido en Georgia, de donde en tiempos de la URSS provenían los capos mafiosos de mayor prestigio, en la década de los 90 Usoyán se instaló primero en San Petersburgo y luego en Moscú, donde sometió a su control a casi todos los grupos mafiosos de origen eslavo.

Uno de sus aliados más fieles fue Viacheslav Ivankov, alias "Yapónchik" (el Japonesito), otro de los jefes más importantes del hampa rusa que, al igual que Usoyán, fue herido en el abdomen por un francotirador en julio del año pasado y murió tres meses más tarde.

Usoyán y su entorno decidieron que el asesinato del "Japonesito" fue encargado por otro jefe criminal, el georgiano Tariel Oniani, alias "Taro", líder del llamado clan mafioso de Kutaísi (ciudad georgiana) enfrentado desde hace tiempo con el de "Ded Hasán".

Según la prensa, este conflicto se desató cuando Oniani intentó arrebatar a Usoyán el control del negocio del juego en Moscú y en la región sureña de Krasnodar, popular destino veraniego de los rusos en el mar Negro y que acogerá en el balneario de Sochi los Juegos Olímpicos de Invierno de 2014.

Además, Usoyán y Oniani se enfrentaron por el control de empresas que antes pertenecieron al líder de la mafia ruso-georgiana instalada en España Zajar Kalashov, alias Shakró Molodoi, procesado por la Justicia española por blanqueo de dinero y también reclamado por Georgia, que intenta acabar con el crimen organizado.

Oniani, de 60 años, desató así toda una guerra entre las bandas mafiosas que se extendió a Europa, donde durante el último año sus sicarios mataron a varios jefes de ambos clanes enfrentados.

También Oniani vivió en España desde principios de la década de los 90 hasta 2005, cuando fue el único capo que logró huir del país durante las redadas llevadas a cabo en el marco de la operación Avispa.

Durante aquella primera fase de la operación, la Policía española detuvo en Cataluña, Murcia, Málaga y Alicante a 28 personas, la mayoría cabecillas de la llamada mafia ruso-georgiana, acusados de asociación ilícita, blanqueo de capitales y quiebra fraudulenta.

Tras huir de España, Oniani se instaló en Rusia, donde en julio pasado fue condenado a diez años de prisión por el secuestro de un empresario georgiano, a cuya familia había exigido un rescate de medio millón de dólares.

-EFE