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Flor empezó a trabajar a los 12 años.

Sus primas ya trabajaban en Lima y ella vino a la capital porque su familia era muy pobre y ella era hermana mayor.

Se hospedó en casa de un primo y luego la pusieron a trabajar en un taller de medias. Pero sus primos cobraban por ella y nunca le pagaban, ese era un trabajo muy agotador.

Decidió cambiar de trabajo y se fue a trabajar a una casa a los 15 años pero su prima seguía cobrando por ella, y Flor no tenía ningún beneficio.

Luego ya de mayor se comprometió y al tener sus hijos prometió que sus ellos no iban a trabajar porque ella es consciente de que los niños tienen que jugar y estudiar.

Flor ahora tiene una casa vive con su esposo e hijos y recomienda que los papás no manden a sus hijos a trabajar.

"Si van a traer hijos al mundo, no los hagan trabajar porque se sufre mucho. Los niños tienen que jugar y superarse, un niño que trabaja sufre", recomendó a todos los oyentes.

Escucha la entrevista y conoce su historia.