Muertes en El Cairo elevan la tensión entre musulmanes y cristianos

Fuentes policiales señalaron que la trifulca se originó por una discusión entre un taxista musulmán y una pasajera cristiana; sin embargo, hay otras versiones.

Los mortales enfrentamientos que mantuvieron este sábado musulmanes y cristianos en la provincia de Qaliubiya, al norte de El Cairo, han elevado la tensión entre ambas comunidades, exacerbada tras la elección del islamista Mohamed Mursi como presidente.

Las circunstancias del suceso, que tuvo lugar en la pequeña ciudad de Al Jusus, son todavía confusas, como sucede habitualmente en este tipo de refriegas con un trasfondo confesional.

Fuentes de la seguridad egipcia así como activistas cristianos señalaron a Efe que el número de fallecidos ascendió a ocho, si bien el subsecretario de Sanidad de Qaliubiya ubicó esa cifra en cinco.

Todas las víctimas perdieron la vida por disparos de bala en estos choques, que comenzaron en la noche del viernes y se prolongaron hasta la mañana del sábado.

También circularon innumerables versiones contradictorias acerca de la chispa que hizo estallar la violencia.

Las fuentes policiales señalaron que la trifulca se originó por una discusión entre un taxista musulmán y una pasajera cristiana, que derivó en enfrentamientos en los que fue atacada la iglesia de Mar Girgis.

El destacado activista copto Mina Zabet explicó a Efe que el origen de la pelea no tuvo una motivación sectaria, pero que, tras la muerte de un joven musulmán, se desataron choques a gran escala que fueron instigados por clérigos radicales islámicos, que llamaron a los musulmanes a atacar a los cristianos.

Viviendas y comercios propiedad de coptos en la ciudad fueron incendiados por grupos de exaltados, así como la guardería de la iglesia, explicó Zabet.

Según la edición digital del diario oficialista "Al Ahram", la violencia comenzó después de que unos menores dibujaran unos "grafitis" insultantes en los muros de un instituto dependiente de la institución islámica de Al Azhar.

La refriega ha vuelto a poner en evidencia la complicada convivencia de la mayoría musulmana con los cristianos coptos (que representan en torno a un diez por ciento de la población egipcia), quienes, tras la victoria electoral de Mursi, se sienten desprotegidos ante los elementos islamistas más radicales.

Una delegación del gubernamental Partido Libertad y Justicia (PLJ, brazo político de los Hermanos Musulmanes) se desplazó al lugar para celebrar una reunión en la iglesia Mar Girgis con los clérigos cristianos y las familias afectadas.

El exdiputado Abdala Eliua, que encabezaba la delegación, se reunió con el párroco del templo, el padre Sorial Yunan, con quien acordó trabajar para tranquilizar la situación y recuperar la normalidad.

El presidente del PLJ, Saad Katatni, calificó lo sucedido como "grave e inaceptable", y lo achacó a "quienes quieren incendiar Egipto y crear crisis".

Por su lado, el gran imán de Al Azhar (la máxima institución islámica del país), Ahmed al Tayeb, también condenó los "lamentables sucesos en Al Jusus, que terminaron con la vida de ciudadanos inocentes", y pidió en un comunicado "mantener la unión del pueblo egipcio ante las discordias sectarias".

El papa de la iglesia copta, Teodoro II, elegido el pasado noviembre, enviará a varios obispos para celebrar las exequias por las víctimas, la mayoría de las cuales eran cristianos.

Los coptos denuncian que, tras la elección de Mursi como presidente, el número de enfrentamientos sectarios en Egipto ha crecido y acusan a las fuerzas de seguridad de no proteger a sus fieles ni sus intereses.

Pese a ello, el director de los servicios de seguridad de Qaliubiya, el general Mahmud Yusri, dijo a la agencia oficial Mena que no se registra una huida masiva de familias cristianas de Al Jusus, como se difundió en algunos medios egipcios.

Yusri agregó que las fuerzas de seguridad se han desplegado para garantizar la seguridad en la zona.

EFE