La seleccionadora del combinado femenino de balonmano de Canadá, Nathalie Brochu, junto a la preparadora mental, Nadia Lefebvre | Fuente: EFE

Para algunos equipos, la batalla por llegar a los Juegos Panamericanos de Lima no se libra solo en la cancha. Incluso si representan a un país catalogado como uno de los gigantes deportivos del continente. La selección femenina de Canadá fue la última en clasificarse para el torneo de balonmano de los Juegos. Para ello tuvo que disputar un cuadrangular en marzo en el que solo la diferencia de goles le dio el billete, tras empatar a puntos con México y Chile.

Pero la pelea del equipo por llegar a los Juegos Panamericanos no terminó entonces.

Al día siguiente, la seleccionadora Nathalie Brochu hizo público su correo electrónico para aceptar donaciones de particulares y empresas que quisieran ayudar a sufragar la participación del equipo en Lima. ¿Puede suceder esto en Canadá? ¿En el país que ocupa el tercer lugar en el medallero histórico de los Juegos?

A la espera de que aparezca algún mecenas, las 14 jugadoras convocadas esta semana por Brochu para Lima tendrán que aportar unos 3,500 dólares canadienses (2,600 dólares estadounidenses) para disputar los Juegos. De su bolsillo o el de sus familias. Porque ellas -y algunas han calculado el coste hasta en 4.200 dólares- se lo pagan "todo".

"Las camisetas, los 'pins' que intercambian, los vuelos, la 'pega', las cuotas... Es así desde hace veinte años", dijo a la agencia Efe la seleccionadora, que hace esas dos décadas estuvo en otros Panamericanos, los de Winnipeg 1999, esa vez como jugadora. "Dime un país del mundo en el que las jugadoras tengan que pagarse todo", demandó.

Brochu no culpa de ello al Comité Olímpico Canadiense, que "hace lo que puede con el dinero que tiene" y que centra sus ayudas en los equipos o deportistas con más opciones de medalla. "Lo entiendo perfectamente cuando no tienes mucho dinero. No estoy enfadada con ellos, lo estoy con el Gobierno", comentó la entrenadora, que se refiere a sus jugadoras como "auténticas samurais" por su capacidad de luchar contra las adversidades.

La Selección femenina de balonmano de Canadá no compartirá grupo con la de Perú. | Fuente: lima2019.pe

El programa Hazte con el podio, financiado básicamente por el gobierno federal con aportaciones menores de los comités olímpico y paralímpico, apoya solo a los deportes de equipo con opciones de clasificarse para los Juegos Olímpicos. El balonmano no está entre ellos. Sí que lo están, para el ciclo 2019-2020, las selecciones femenina y masculina de baloncesto y de waterpolo y las masculinas de hockey hierba, rugby 7 y voleibol.

La selección femenina de balonmano obtuvo en Winnipeg 1999, con Brochu como jugadora, su tercera medalla de plata consecutiva en Panamericanos. Luego no ha vuelto a subir al podio de esos Juegos. Nathalie Brochu no tiene duda sobre la necesidad de invertir dinero si se quieren alcanzar éxitos deportivos. "Canadá perdió la final de 1999 por 4 goles ante Brasil. A partir de entonces se cortó toda ayuda a la Federación Canadiense. Puedes analizar los resultados posteriores en la escena internacional: no hay dinero, no hay resultados", sentenció la técnica.

Puso como ejemplo contrario el de Brasil, en cuya selección femenina se invirtió un dinero que permitió a sus jugadoras foguearse en el extranjero... "¡y bum!, unos años después (2013) eran campeonas del mundo. El dinero marca la diferencia". Brasil ha ganado la medalla de oro en todos los Juegos Panamericanos desde Winnipeg 1999 hasta Toronto 2015 y vuelve a ser favorita en Lima 2019.

Por ello, la responsable del equipo canadiense expresó su "respeto" por la gesta protagonizada por sus jugadoras al clasificarse para los Juegos y destacó "el corazón y la pasión" que demuestran en sus partidos. "Ya que pagas por jugar, ¡al menos diviértete!", exclamó Brochu, cuyas pupilas se verán las caras con Brasil, defensor del título, Puerto Rico y Cuba en los Panamericanos. En el otro grupo estarán Estados Unidos, República Dominicana, Argentina y Perú.

La seleccionadora cuenta con otra de sus compañeras en el equipo de Winnipeg 1999, la portera Nadia Lefebvre, hoy especialista en entrenamiento neuroactivo, como preparadora mental de su plantilla. Su aportación al grupo ha sido, aseguró, "enorme". Implicada desde hace años en el fomento del deporte femenino, la entrenadora de La Prairie será una de las pocas mujeres que se siente en los banquillos de los equipos participantes en los Juegos Panamericanos. La estadounidense Suzy Merchant, en baloncesto, y la paraguaya Epifania Benítez, en fútbol, son otros ejemplos. EFE

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