"Deben quedarse en casa": Reino Unido también impone el confinamiento para frenar al COVID-19

El primer ministro, Boris Johnsonanunció que los británicos "solo estarán autorizados a salir de casa, si es para hacer compras, ejercicio físico o ir al trabajo si es absolutamente necesario". El país registra 335 muertos y más de 6,600 contagiados por el nuevo coronavirus.

Una familia escucha el anuncio del primer ministro de Reino Unido, Boris Johnson. | Fuente: AFP

Los británicos "solo estarán autorizados a salir de casa" para hacer compras, ejercicio físico o ir al trabajo si "es absolutamente necesario", anunció el lunes el primer ministro, Boris Johnson, confinando al país al menos tres semanas para frenar el coronavirus.

"A partir de esta noche debo dar a los británicos una instrucción muy simple: deben quedarse en casa", afirmó en un solemne mensaje a la nación cuando el Reino Unido cuenta 335 muertos por COVID-19 y 6,650 casos confirmados, aunque los posibles infectados se estiman en al menos 55,000.

"Lo más importante que debemos hacer es detener la propagación de la enfermedad", afirmó Johnson en este inusual mensaje televisivo grabado. "Por eso la gente sólo estará autorizada a salir de casa para unos propósitos muy limitados", agregó.

Estos incluyen hacer la compra "con tan poca frecuencia como sea posible", un tipo de ejercicio diario como andar o correr -solo o con personas del mismo hogar-, cualquier necesidad médica e ir al trabajo "pero solo cuando sea absolutamente necesario y no se pueda hacer desde casa".

Aunque dijo que toma contra su deseos estas medidas, Johnson aseguró que serán revisadas dentro de tres semanas y "suavizadas" si los datos muestran que es posible.

El gobierno británico, que fue muy duramente criticado por su estrategia inicial contra el COVID-19 considerada laxista, se suma así ahora a otros grandes países europeos como Italia, España y Francia en el confinamiento de su población como medida extrema para intentar frenar la propagación de la pandemia.

Esta es la última de una serie de medidas que comenzaron por llamar al teletrabajo a todo el que pudiera, siguieron por cerrar las escuelas y acabaron clausurando bares, restaurantes y teatros ante la reticencia de muchos británicos a quedarse en casa.

Multas y dispersión de reuniones

Este fin de semana surgió preocupación por la cantidad de personas que acudieron en grupos a parques y playas, ignorando la consigna de evitar el contacto social.

"No deben encontrarse con amigos, si les piden que salgan deben decir que no", insistió Johnson el lunes, llamando asimismo a "no reunirse con familiares que no vivan en su mismo hogar".

Y advirtió: "Si no sigues las reglas, la policía tendrá los poderes para hacerlas cumplir, incluso a través de multas y la dispersión de las reuniones".

Para asegurarse de que la gente no sale más de lo necesario, el gobierno cerrará de inmediato todas las tiendas que vendan artículos no esenciales, incluida ropa y material electrónico, locales como bibliotecas, parques infantiles y lugares de culto.

Se impedirán las reuniones de más de dos personas en público -excluidos quienes vivan juntos- y cesarán todos los eventos sociales, entre ellos bodas, bautizos y otras ceremonias, pero no los funerales.

A última hora del domingo, el ejecutivo de Boris Johnson ya había llamado a los británicos a no viajar a "residencias secundarias, campings, parques de caravanas" para confinarse o para pasar las vacaciones.

Y los diputados debatieron el lunes, y debían aprobar sin dificultades, un proyecto de ley de emergencia que, entre otras cosas, da a la policía mayores poderes para obligar a la gente a confinarse.

(Con información de AFP)

¿Qué opinas?