Fotografía referencial
Los voluntarios serán evaluados por un periodo de 12 meses. | Fuente: Public Domain | Fotógrafo: ERIN BOLLING

Este lunes se inició el camino para conseguir la primera vacuna efectiva contra el nuevo coronavirus (COVID-19), luego de que el laboratorio Moderna, de Massachusetts, envió un lote de dosis para que sea utilizado en el primer voluntario en someterse a este experimento.

El paciente participa del programa del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas de los Estados Unidos (NIAID), que será controlado por profesionales gubernamentales y de salud, así como de la empresa de biotecnología, quienes conocerán de primera mano los efectos que esta dosis tendrá en su organismo.

Según señaló la cadena de noticias Fox News, en un inicio se anunció que los ensayos se iniciarían en el mes de abril, sin embargo, estos fueron adelantados. Asimismo, estas pruebas incluirán a 45 voluntarios jóvenes y sanos, en los que se utilizará la vacuna mARN-1273 de Moderma.

El principal propósito de este ensayo es tener certeza de que no existan efectos secundarios preocupantes, antes de que los investigadores inicien las pruebas con grupos más grandes de personas.

¿QUÉ ES EL MARN?

Se trata de una modificación en el ácido ribonucleico. “El ARN mensajero, o mARN, juega un papel fundamental en la biología humana, transfiriendo las instrucciones almacenadas en el ADN para producir las proteínas necesarias en cada célula viva. Nuestro enfoque es usar medicamentos de mARN para instruir a las propias células del paciente para que produzcan proteínas que puedan prevenir, tratar o curar enfermedades”, señala Moderna en su sitio web.

Lo que busca este laboratorio es convertir el virus modificado en proteína, para que luego puedan generarse anticuerpos de protección. El ARN (ácido ribonucleico) es la base para producirlas.

“A diferencia de una vacuna normal, las vacunas de ARN funcionan al introducir una secuencia de mARN (la molécula que le dice a las células qué construir) que está codificada para un antígeno específico de la enfermedad, una vez producida dentro del cuerpo, el sistema inmunitario reconoce el antígeno, preparándose para luchar contra lo real”, explica un estudio de la Universidad de Cambridge.

Esta vacuna se creó a partir de trabajos anteriores sobre el virus MERS y, a pesar de la rapidez con la que han actuado, los ensayos clínicos son un proceso largo, que tomará aproximadamente un año, en el que los especialistas tendrán que asegurarse de que la dosis sea segura y que funcione. Por tal razón, los voluntarios serán monitoreados por 12 meses. Luego de ello, las vacunas tendrían que ser producidas a escala y distribuidas en el mundo.