Las misiones médicas cubanas se convirtieron en uno de los principales focos de tensión entre Estados Unidos y varios países del Caribe, tras las medidas impulsadas por Washington contra este sistema mediante el cual La Habana envía equipos de personal médico a decenas de países.
Estados Unidos dio un paso más en su presión sobre los países caribeños que mantienen vínculos con Cuba al exigir a Santa Lucía que prohíba a sus nacionales estudiar medicina en La Habana.
"Tengo un gran problema. Muchos de nuestros médicos se formaron en Cuba y ahora Estados Unidos ha dicho que ya no podemos hacerlo, lo que aumenta la presión sobre un sector sanitario ya de por sí sobrecargado", dijo este lunes el primer ministro de Santa Lucía, Philip J. Pierre.
En una reunión del segundo Congreso Mundial sobre Disparidades Raciales y Étnicas en Salud en Castries, Pierre señaló que se trata de "un problema grave" que debe afrontar.
"La mayoría de los médicos locales se han formado en Cuba. También tenemos cubanos que vienen a trabajar. Así que tengo un asunto importante entre manos", se lamentó.
Presiones geopolíticas
Pierre citó las presiones geopolíticas de Estados Unidos como la fuerza impulsora de este cambio sin precedentes, al tiempo que instó a la diáspora y a las iniciativas locales innovadoras a ayudar al país a afrontar estos nuevos desafíos.
Las misiones médicas cubanas se convirtieron en uno de los principales focos de tensión entre Estados Unidos y varios países del Caribe, tras las medidas impulsadas por Washington contra este sistema mediante el cual La Habana envía equipos de personal médico a decenas de países.
El mes pasado, la Embajada de Estados Unidos en Barbados declaró que el programa de "misiones médicas" del régimen cubano, que ha beneficiado a varios países caribeños, "se basa en la coerción y el abuso".
A mediados de enero, Antigua y Barbuda anunció que había reclutado a un grupo de 120 enfermeros de Ghana para reforzar el sistema sanitario ante las presiones para no seguir contando con profesionales cubanos.
Otro ejemplo fue Bahamas, cuyo Gobierno informó en junio pasado que suspendía la contratación de personal sanitario cubano y cancelaba sus contratos vigentes con una agencia de empleo cubana.
Al inicio de las presiones de Washington, los miembros de la Comunidad del Caribe (Caricom), entre ellos Santa Lucía, Antigua y Barbuda y Bahamas, defendieron las misiones médicas cubanas como vitales para sus sistemas de salud, pero se están viendo obligados a capitular.