Un museo en la ciudad de Manhattan en Estados Unidos abre sus puertas para ofrecer un viaje en el tiempo al mundo de los agentes de la Unión Soviética, conocida mundialmente como la KGB.

Un lugar provisto de escenas de la Guerra Fría, retratos de Lenin en sus paredes, música militar de fondo y abundantes dispositivos de espionaje de alta tecnología, es lo que se aprecia en el KGB Spy Museum, creación del historiador lituano Julius Urbaitis.

Fueron unas tres décadas viajando por el mundo para recolectar tres mil 500 artefactos originales que se presentan juntos en una sala de exposiciones subterránea en Nueva York, en la calle West 14th de Manhattan.

La muestra presenta numerosos objetos de época que revelan la tecnología de punta utilizada por los espías de la KGB para robar información a sus rivales, entre ellos y principalmente Estados Unidos. Algunos de ellos cámaras diseñadas para ser ocultadas en botones, cinturones o accesorios. También se muestran lápices labiales-pistolas, micrófonos en miniatura y zapatos con escondites secretos para documentos en sus tacos.

Se puede ver también una réplica del "paraguas búlgaro" utilizado en 1978 en Londres para envenenar al disidente de ese país Georgi Markov en un episodio particularmente infame de la Guerra Fría.

Y un tallado en madera del Gran Sello de Estados Unidos que fue conocido como "The Thing" (la cosa), que el embajador estadounidense Averell Harriman recibió como regalo en 1945.

El tallado tenía un pequeño micrófono escondido, que se alimentaba de energía electromagnética, una tecnología de vanguardia para la época, y que permitió a los soviéticos escuchar conversaciones hasta que fue descubierto siete años después.

Decorados de época

Las oficinas de las KGB fueron reconstruidas meticulosamente utilizando artefactos originales de la época, desde muebles, máquinas de escribir o uniformes hasta libros, cigarros o tazas de té.

Como un extra opcional, los visitantes pueden hacer un visita con un guía ruso como Sergei Kolosov, un exdetective de la policía de San Petersburgo que recuerda haber utilizado algunos de los elementos expuestos.

Urbaitis y su hija Agne Urbaityte, de 29 años, se describen como co-curadores de la muestra, que pertenece a una compañía estadounidense de varios coleccionistas de arte que quieren permanecer anónimos.

Aunque el museo describe las severas tácticas de la KGB - por ejemplo con un modelo de silla de interrogatorio - algunos críticos cuestionan que aborda el legado de la agencia soviética de manera liviana.

Urbaitis responde que su proyecto es "apolítico" y que su objetivo es simplemente "hacer que este sea el mejor museo del mundo sobre las tecnologías de la KGB".

El nuevo museo recibió a cientos de personas en los primeros días de su apertura. "Es una muestra de cómo nuestros dos países - Rusia y Estados Unidos - estaban constantemente intentando obtener secretos unos de otros", dijo Jim Lytle, uno de los primeros visitantes.

Aunque la Unión Soviética ya no existe desde hace tiempo y la tecnología evolucionó a un nivel irreconocible, las acusaciones de tramas de espionaje siguen rondando a la Rusia actual y a su presidente Vladimir Putin, exjefe del Servicio Federal de Seguridad de Rusia (FSB), el principal sucesor de la KGB.

Agentes rusos fueron acusados de envenenar al exespía Sergei Skripal y a su hija el año pasado en Reino Unido, un caso que desató la indignación internacional y una expulsión masiva de diplomáticos rusos por parte de naciones occidentales.

(Con información de AFP)

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