El médico Germán Málaga afirmó que tanto las vacunas para los voluntarios de los ensayos clínicos de Sinopharm en el Perú, como las 2 000 dosis que fueron aplicadas a altos funcionarios, no son "un bien público", pues no fueron adquiridas por el Estado peruano, sino entregadas directamente a la Universidad Cayetano Heredia como parte del convenio con el laboratorio chino.

"Esto no es un bien público, es un ensayo clínico patrocinado por un laboratorio internacional que es Sinopharm, que hace un convenio con Cayetano Heredia y este laboratorio trae todos los compuestos incluidas las vacunas y las candidatas a vacunas. Todo el financiamiento viene por Sinopharm, el presupuesto, las vacunas (...) El Estado no ha desembolsado un sol en el ensayo clínico", indicó en Nada Está Dicho por RPP.

En opinión del médico, esta etapa experimental no estaba condicionada por una posterior adquisición de inmunizantes de parte del Estado peruano. "Creo que van por cuerdas paralelas. ¿Qué pasaba si el ensayo no funcionaba o si la vacuna tiene una eficacia malísima? El Estado no iba a comprar esas vacunas", acotó.

"Esto no corresponde a fondos públicos, es un convenio entre privados, entre Sinopharm y Cayetano, y estas dosis adicionales llegan con mandato expreso de cómo deben ser usadas", insistió.

Descarta que haya más listas

El responsable de las pruebas consideró que "el estudio está preservado". Asimismo, descartó que más personas que hayan sido vacunadas en secreto, además de las 487 que integran la lista que la Universidad Cayetano Heredia presentó al Instituto Nacional de Salud (INS).

"Garantizo que no hay otras listas. Esas son todas las personas que han recibido, de las cuales, por lo menos 400 formaron parte del estudio directamente", aseguró.

Asimismo, indicó que del lote de vacunas adicionales, han quedado "803 dosis -para 401 personas- en stock en la Universidad, el Instituto Nacional de Salud ha verificado ayer que estas dosis están ahí".

Vacunación a voluntarios de placebo

Germán Málaga anunció que "ya se están pidiendo los permisos para que vengan desde la China" las vacunas para inocular a los 4 000 voluntarios de los ensayos que recibieron placebo. "De modo que deberíamos vacunarlos en unas pocas semanas. Entre marzo y abril deberíamos vacunar a todos nuestros placebos".

Finalmente, pidió perdón "a la población y a mis voluntarios (de los ensayos) porque esta situación lamentablemente les está afectando".

"A la comunidad científica, entiendo que esto suena a una situación irregular, pero la pandemia ya es irregular. Muchos dicen que este tipo de prácticas no son usuales, pero ya se ha hecho en otro países, es lógico pensar que vengan vacunas para el personal que está expuesto todo el tiempo", puntualizó.

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