El presidente dio un mensaje a la nación el domingo en la noche. | Fuente: Presidencia Perú

Descubre el canal de podcast de Las cosas como son en RPP Player.

Concretando los anuncios que había venido haciendo, el presidente de la República ha decidido usar la facultad que le concede la Constitución para convocar a una sesión extraordinaria del Congreso. Esa sesión, fijada el próximo miércoles 19, estará destinada a votar la confianza en el Gabinete que solicitará al pleno la aprobación de las cuatro reformas propuestas por Martín Vizcarra el pasado 28 de julio.

En un discurso a la nación pronunciado después de reunirse con sus ministros, Martín Vizcarra justificó el voto de confianza por el compromiso asumido para luchar contra la corrupción y repitió en dos oportunidades su lema, “No nos doblegarán”.

La decisión presidencial se enfrenta ahora a dos escenarios posibles: En el primero, el Congreso y la mayoría fujimorista aprueban las reformas y se abre el camino a un referendo el próximo mes de diciembre. En el segundo escenario, la mayoría fujimorista decide no aprobar las reformas, se produce la caída del gabinete Villanueva y el presidente queda facultado a disolver el Congreso y convocar en un plazo de cuatro meses a elecciones generales.

Por supuesto, que en ambos escenarios el camino supondrá enfrentar una serie de argumentos jurídicos, algunos de los cuales ya han sido adelantados por una gama variada de detractores que van desde constitucionalistas verdaderamente desinteresados hasta adversarios declarados, sin olvidar a políticos, empresarios y funcionarios investigados, que buscarán la manera de que se les garantice la impunidad.

Desde ya podemos adelantar algunos argumentos para paralizar los dos escenarios y permitir que la iniciativa política siga dependiendo del actual Congreso, con sus propios intereses y su propio calendario. Primero, que la eventual negativa de la confianza al Gabinete no deba contarse como la segunda, sino como la primera, puesto que la caída del gabinete Zavala se produjo durante la presidencia de Pedro Pablo Kuczynski. Segundo, que la confianza solo se pueda solicitar por la política general del Gobierno y no por un tema como el de las reformas. El procedimiento puede complicarse más si se apela a la interpretación del Tribunal Constitucional.

Los líderes de la bancada fujimorista pueden seguir afirmando que tenían la mejor disposición de permitir y acelerar la aprobación de las leyes que serían sometidas a referendo, pero Martín Vizcarra ha concluido que el Congreso no sentía la urgencia expresada en “el clamor popular”, que dice haber sentido en todas las regiones visitadas durante los cinco primeros meses de su mandato. Vizcarra recordó específicamente que, para Daniel Salaverry, tres de las cuatro reformas solo se aplicarían el 2021.

La oposición fujimorista y aprista podría también verse tentada de replicar a la voluntad de disolución del Congreso con la consideración de la vacancia presidencial. Así lo hacen pensar la insistencia de algunos de sus dirigentes en “las mentiras” de Martín Vizcarra y la referencia hecha por Luis Galarreta a la banda de “los cuellos blancos de Choquehuanca”, así como las investigaciones relanzadas por el proyecto de aeropuerto en Chinchero. Rosa Bartra y Úrsula Letona han hecho referencia a la inminencia de revelaciones nuevas que llegarían de Brasil.

Por ahora, lo único claro es que nuestro país sigue sufriendo las consecuencias del resultado de las elecciones del 2016 que entregó el poder ejecutivo a Pedro Pablo Kuczynski y a la vez entregó una amplia mayoría parlamentaria a la bancada fujimorista. El diálogo no fue posible y lo que queda es la correlación de fuerzas. Pero, en cualquier caso, la prioridad debe ser la ejecución de políticas públicas para mejorar las condiciones de vida de nuestra población y garantizar la lucha contra la corrupción.

Las cosas como son.

¿Qué opinas?