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Pedro Castillo jurará como presidente de la República el próximo 28 de julio. | Fuente: Presidencia

Siempre ha habido mucha expectativa en torno a los 100 primeros días de un Gobierno, y en el caso de Pedro Castillo la preocupación es mayor: su proclamación ocurrió recién hace unos días, el proceso de transferencia se hace rápidamente y estrena su gobierno con un Congreso muy fragmentado. ¿Qué se puede esperar en términos de prioridades de gestión? RPP Noticias conversó con politólogos para despejar el panorama sobre el inicio del nuevo quinquenio.

Pedro Castillo llega a Palacio de Gobierno con promesas de cambios profundos para el país. Según una encuesta de Ipsos, entre los peruanos que votaron por Castillo, las principales razones fueron porque “representaba el cambio que el país necesitaba” (43%), para “evitar que el fujimorismo llegue al poder” (27%) y porque “entiende mejor a la mayoría de la población” (24%).

Para el politólogo e investigador de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP), Eduardo Dargent, Pedro Castillo tiene el reto de responder a expectativas muy altas de sus votantes en sus 100 primeros días, ya que sin una probación mediana quedaría muy vulnerable. “Simbólicamente ha llegado una persona que representa a muchos peruanos que se sienten excluidos del sistema. Él mismo ha dicho que ahora les toca a ellos. Esas son expectativas enormes. Entonces creo que va a tener que ver la forma que responder a ese sector. Por otro lado, tiene a un sector muy grande de peruanos que desconfía de él, tanto por las cosas que dijo en campaña como por su improvisación y desconocimiento. Entonces, también tiene que lanzar mensajes hacia ese sector”, dijo. “Tiene que dar garantías para quienes lo apoyaron, como para lo que no e incluso para muchos que le temen. Ese balance es complejo”, añadió.

Asimismo, los 100 primeros días implican consolidar una relación con el Congreso que no sea la de confrontación para así llevar a cabo pactos mutuos de moderación, apuntó. “Venimos de cinco años de un desastre en el cual hubo peleas brutales sin que haya crispación ideológica. […] Entonces el reto es enorme: tienes que desactivar esas malas costumbres de relación entre Ejecutivo y Legislativo, sumado a una real diferencia ideológica que sí se ha dado en campaña. Son los 100 días más complicados que hemos visto en política peruana desde la transición del 2000”, indicó.

La agenda de prioridades

Los politólogos concuerdan que la primera prioridad es el ámbito sanitario. “La primera tarea que debe garantizar el gobierno es la continuidad y mejora del proceso de vacunación. Esto teniendo en consideración los avances que ha habido en el gobierno de transición, pero sobre todo la necesidad de acelerar la inmunización las próximas semanas”, dijo el abogado y politólogo Paulo Vilca.

Para Vilca, la continuidad de la gestión de vacunación no está relacionada necesariamente a la continuidad del ministro Óscar Ugarte, sino más bien en los programas, los proyectos de las entidades y de los técnicos que están a cargo. “No vería como requisito la continuidad del ministro actual, habría que ver los equipos técnicos que tienen todo el conocimiento de lo que se ha venido avanzando, pero también que estos equipos sean reforzados para mejorar mucho más”, sostuvo.

La segunda prioridad apunta al ámbito económico. “El nuevo gobierno va a tener que dar señales claras sobre cuál va a ser el manejo económico que va a llevar a cabo, teniendo en consideración estos factores que inciden en la capacidad económica de las familias: el incremento de productos alimenticios y otros vinculados a actividades cotidianas como el gas, transporte. Lo otro es generación de confianza para evitar estas alzas del tipo de cambio, del dólar que incide en los precios de muchos productos. Las medidas y señales que dé el Gobierno empezando la gestión van a hacer determinantes”, apuntó Vilca.

La politóloga Paula Távara sostuvo que en los 100 primeros días Pedro Castillo podría también priorizar acciones de corte social. “Un tema que rápidamente serviría para calmar aguas y para dar una buena noticia a la población es definir si se vuelve a clases en enero como ha planteado el presidente Sagasti que es posible”, manifestó.

Al respecto del tema educativo, Dargent apunta el reto del presidente electo de anteponer el bien común del sector a los intereses sindicalistas. “El reto es mostrar que un presidente sindicalista que ha estado de la mano con intereses del sector sindical puede tomar decisiones que van en contra de esos intereses que no siempre están acordes a la política del bien común del sector”, dijo.

Vilca señala que la agenda en el ámbito político tiene como antesala la conformación de la próxima Mesa Directiva y de la persona que finalmente asuma el cargo de presidente o presidenta del Consejo de Ministros. “Quienes sean las personas y su capacidad de diálogo me parecen determinantes para saber si es que se puede generar algún tipo de escenario donde haya confrontación política”, dijo.

Para Távara, la persona que presida al Congreso debe ser “alguien con valores democráticos y capacidad de diálogo”. Manifestó que no es mandatorio que sea alguien de Perú Libre y en esa línea se podría encontrar un representante de los partidos ubicados más hacia el centro. “Insisto en la figura de dialogante y democrática porque también dentro de Perú Libre hay gente que no es la más dialogante, lo que puede generar más polarización con la oposición”, dijo.

¿La Asamblea Constituyente debe estar dentro de las prioridades?

A través de sus redes sociales, Castillo ha insistido en su propuesta de redactar una nueva Constitución. En una reunión con gremios los primeros días de julio, afirmó que pedirá el 28 de julio agendar en el Congreso la instalación de la asamblea constituyente.

A evaluación de Dargent, Castillo debe dejar que el tema de la Asamblea Constituyente ingrese por los canales institucionales del Congreso. “Hay una mala comprensión de lo que puede lograrse con la nueva Constitución. Las Constituciones no cambian los países, pero imagino que para parte de sus votantes es central y es parte de su promesa. Un punto intermedio es dar las garantías de que va a respetar los canales institucionales dentro de la propia Constitución. Como no existe un proceso, habrá que reformar la Constitución para establecer un proceso y vamos avanzando de a pocos”, manifestó.

Vilca concuerda en que Pedro Castillo plantee una ruta transparente para ese proceso que sin duda tomará tiempo. “Hay una serie de pautas que están contenidas en el marco constitucional y legal que debería seguirse y finalmente va a depender mucho de la propia ciudadanía si es que apoya o no este proceso. No lo veo como algo negativo, pero esta propuesta tiene que sujetarse al marco legal y constitucional”, sostuvo.

Por su parte, Távara afirma que si Pedro Castillo impulsa rápidamente el cambio constitucional podría generar tensiones con las otras bancadas. “Habrá que ver lo que el 28 de julio presente como iniciativa o propuesta. Puede ser que signifique el debate, un diálogo en el Congreso, iniciar la consulta con especialistas y eso no tendría que afectar otras prioridades, pero si es una posición de arrancar rápidamente podría generarles mayor tensión con las otras bancadas”, dijo.

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