Keiko Fujirmori estaba bajo prisión preliminar desde el pasado 10 de octubre. | Fuente: Andina

La Segunda Sala de Apelaciones ordenó la noche de este miércoles la liberación de Keiko Fujimori, quien cumpliía una orden de detención preliminar de diez dias desde el pasado miércoles por orden del juez Richard Concepción Carhuancho. 

Keiko Fujimori había sido detenida dentro de una investigación por un presunto lavado de activos en la financiación de su campaña para las elecciones presidenciales de 2011, donde aparentemente enmascaró un millón de dólares recibido de la constructora brasileña Odebrecht. 

La apelación, presentada por la defensa de la lideresa de Fuerza Popular, fue aceptada por el juez César Octavio Sahuanay, quien resolvió que la medida privativa de libertad contra la lideresa de Fuerza Popular no estaba debidamente motivada. 

La Sala dispuso también por unanimidad la libertad de Jaime Yoshiyama, Augusto Bedoya, Adriana Tarazona, Marizol Vellese, Erick Matto Monge y de los demás detenidos por disposición del juez Carhuancho.

Keiko Fujimori abrazó llorando a su abogada Giuliana Loza al escuchar el fallo, dictado luego de seis horas de deliberación de los tres jueces del tribunal. Luego abrazó y besó a su esposo Mark Vito y a su hermana Sachi Fujimori. 

Irregularidades en el fallo de Carhuancho

La corte declaró que el juez Richard Concepción Carhuancho, había cometido dos irregularidades al ordenar la detención de Keiko Fujimori: copiar y pegar los argumentos de la fiscalía en su resolución y emplear "conocimiento privado" que tenía sobre el caso.

El tribunal aclaró que no se pronunciaba sobre el fondo de la acusación de la fiscalía contra Keiko Fujimori, de usar la "estructura" de su partido para canalizar el dinero de Odebrecht a su compaña en 2011. Sin embargo, la corte dispuso que el caso pase ahora a manos de otro magistrado.

Keiko Fujimori estaba detenida desde el 10 de octubre en la Prefectura de Lima, una semana después de que la justicia anulara el indulto a su padre, Alberto Fujimori. El exmandatario, de 80 años, permanece internado en una clínica en calidad de detenido desde hace dos semanas.

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