Yenifer Paredes ante la Justicia, por Fernando Carvallo [COLUMNA]

Por respeto a esa democracia debería someterse al mandato de una Justicia independiente, en vez de atribuir a la Fiscalía una voluntad golpista. Si su “hija” es objeto de una grave requisitoria fiscal es por razones objetivas.

| Fuente:

Escucha el canal de podcast de Las cosas como son en RPP Player.

El presidente Pedro Castillo persiste en presentarse como una víctima de la discriminación y de las élites. Nadie puede poner en duda que la Independencia de nuestro país no puso fin al racismo y la discriminación, y que en ciertos aspectos los agravó. Pero Pedro Castillo es la persona menos indicada para quejarse de la discriminación puesto que, pese a todos sus detractores y sus limitaciones, accedió al poder supremo, derrotando a figuras políticas arraigadas en la capital. La democracia funcionó para reconocer su victoria, de la misma manera que podría funcionar, llegado el caso, para apartarlo del poder. Por respeto a esa democracia debería someterse al mandato de una Justicia independiente, en vez de atribuir a la Fiscalía una voluntad golpista. Si su “hija” es objeto de una grave requisitoria fiscal es por razones objetivas que ayer fueron expuestas por el fiscal que ve la causa. Se acusa a Yenifer Paredes de tres delitos graves: pertenencia a una organización criminal, lavado de activos y colusión. El fiscal ha sostenido que la pena que le corresponde podría ser de 23 años. Esa prognosis de pena, la solidez de elementos de convicción y el riesgo procesal constituyen los tres requisitos necesarios para que se le pueda imponer una prisión preventiva. Se trata de una medida severa, que algunos juristas cuestionan en principio y otros en el caso específico de Yenifer Paredes. Pero nada justifica que prominentes personalidades del Ejecutivo quieran hacer de ella una figura sacrificial y adelanten que tendrá una brillante carrera política. Quienes se expresan así, manipulan la experiencia de una persona joven que tendrá que explicarse sobre movimientos de dinero, posesión de sellos oficiales y una extraña desaparición de Palacio de gobierno.

Las cosas como son