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Dosis de refuerzo de la vacuna contra la COVID-19: ¿Qué sabemos hasta ahora?

La evidencia temprana indica que una dosis de refuerzo de la vacuna contra la COVID-19 sería necesaria después de un periodo de tiempo.

Israel es uno de los países que más ha avanzado en la aplicación de la tercera dosis. | Fuente: AFP or licensors | Fotógrafo: THOMAS KIENZLE

Las dosis de refuerzo de la vacuna contra la COVID-19 ya están siendo aplicadas en varios países del globo. En algunos territorios de Latinoamérica, como es el caso de Argentina, pronto se comenzará a aplicar la tercera dosis a personas mayores de 50 años y a pacientes inmunodeprimidos, según anunció la ministra de Salud. 

En Europa la situación avanza a paso acelerado. Por ejemplo, las autoridades de salud italianas han anunciado que la tercera dosis de la vacuna contra la COVID-19 sería accesible a toda la población a partir de enero.

Actualmente, esta aplicación de dosis de refuerzo está reservada a los pacientes con enfermedades graves, a los mayores de 60 años y al personal de sanidad. El martes 9 de noviembre, en Francia, el presidente Emmanuel Macron anunció la vacunación con la tercera dosis a las personas mayores de 65 años en televisión nacional. 

Por otro lado, el pasado 25 de octubre, la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) aprobó la administración de la dosis de refuerzo de la vacuna de Moderna para mayores de 18 años. Spikevax es el nombre de la tercera dosis aprobada por la EMA. Esta tendría que administrarse entre seis y ocho meses después de la segunda dosis. 

Asimismo, la EMA aprobó una tercera dosis de refuerzo de la vacuna contra la COVID-19 de Pfizer/BioNTech para las personas mayores de 18 años, ante la preocupación de que la protección disminuya con el paso del tiempo tras las dos primeras inyecciones.

Hasta la fecha, al menos 56 países han confirmado que ofrecen dosis de refuerzo de la vacuna, entre ellos Isarel, Estados Unidos, China, Hungría, Rusia, República Dominicana, Chile, Emiratos Árabes, Alemania, Francia y Uruguay.

En el caso de Perú, el Ministerio de Salud (Minsa) ya emitió el protocolo de aplicación de la dosis de refuerzo de la vacuna contra la COVID-19 para personas de 60 años a más. Esto, en el marco del inicio de la aplicación de la tercera dosis a las personas mayores de 65 años, anunciado el pasado miércoles por el ministro Hernando Cevallos. En este informe evaluaremos con especialistas la información que se tiene hasta la fecha sobre la aplicación de dosis de refuerzo en el mundo.

EL CASO DE PFIZER

Una tercera dosis de la vacuna contra la COVID-19 de Pfizer/BioNTech tiene una eficacia de 95,6% contra las formas sintomáticas de la enfermedad, según un estudio elaborado por los dos laboratorios.

El ensayo clínico de fase 3, realizado en 10 000 personas de más de 16 años, muestra "una eficacia relativa de 95,6%" y "un perfil de seguridad favorable", según un comunicado.

La especialista en salud pública, Ángela Uyen, señala que es necesario que los países evalúen, en primer lugar, en cuánto tiempo decrece la eficacia de las vacunas y, en segundo lugar, cómo se da esta disminución de protección en las personas con riesgos mayores.

“La necesidad de un refuerzo puede diferir de acuerdo a la vacuna, el contexto epidemiológico, el grupo de riesgo y otros factores. Por eso es clave seguir produciendo evidencia y tener una sólida vigilancia epidemiológica”, señaló a RPP Noticias.

 

COMBINACIÓN DE VACUNAS

Por otro lado, de acuerdo con el médico epidemiólogo Alfonso Nino existen pocos estudios que muestren si es correcto combinar vacunas de distintas farmacéuticas. Aunque aún falta mucho por estudiar, el especialista sostiene que la mayoría de combinaciones prometen ser seguras y eficaces.

“El país que más sabe de esto es Israel, pues inició tempranamente la vacunación. Ellos están aplicando la tercera dosis, pues los estudios refieren que la vacuna solo tendría una utilidad de seis meses. Después de ese tiempo bajan los anticuerpos y es necesaria una tercera dosis”, explica.

Uyen indica que existen datos limitados sobre efectos secundarios graves después de una dosis de refuerzo de la vacuna de Pfizer. En Israel, por ejemplo, la evidencia sugiere que la miocarditis y la pericarditis no son muy comunes después de la tercera dosis, en comparación con la segunda. 

“Este efecto secundario está siendo monitoreado de cerca. Recordemos que hay mucha más información sobre vacunas como Pfizer”, indica y agrega que aquellas personas que pueden acceder a una dosis de refuerzo pertenecen a un grupo de personas sumamente privilegiadas.

Al mismo tiempo, Alfonso Nino sostiene que todavía existe una tarea pendiente: asegurar la segunda dosis de la vacuna contra la COVID-19 para las personas que se han quedado únicamente con la primera.

“Habrá que hacer mejoras en estrategias de seguimiento, flexibilidad para que las personas puedan vacunarse en cualquier lugar, tener bases de datos modernas e incluir la migración de las poblaciones”, sostiene.

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