Perú
Hasta la quincena de enero de 2021, desde que se declaró la pandemia en el Perú, 265 médicos y 90 enfermeras fallecieron como causa de la COVID-19. | Fuente: AFP or licensors | Fotógrafo: ERNESTO BENAVIDES

El 2020 inició con la confirmación de 27 casos de un tipo desconocido de neumonía en Wuhan, China, un brote epidémico que escaló rápidamente en una pandemia mundial, que afectó  a todos los países del globo.

No pasó mucho tiempo hasta que el 6 de marzo del 2020, el expresidente Martín Vizcarra anunciara el primer caso de la COVID-19 en el Perú, durante un mensaje a la nación junto a la extitular de Salud, Elizabeth Hinostroza. Se trataba de un paciente de 25 años que viajó por Francia, España y República Checa.

A partir de esa fecha, el Gobierno dispuso medidas para evitar la expansión del virus: lavado de manos, menor movilización, uso de mascarilla, entre otras, sin embargo, la curva de contagios y fallecidos ascendió rápidamente. Para el 20 de mayo del 2020, el Ministerio de Salud informó que los casos confirmados de COVID-19 ascendían a 104 020 y que, hasta esa fecha, un total de 3 024 personas habían perdido la vida a causa de la enfermedad.

El pico de la primera ola de la COVID-19 en el país se dio en julio de ese año. El 25 de ese mes, el Ministerio de Salud informó que la cifra de fallecidos por el coronavirus a nivel nacional ascendía a 18 030, lo que representaba un incremento de 187 decesos con respecto al balance reportado en la víspera.

UNA SEGUNDA OLA MÁS AGRESIVA

Con el paso de los meses, la curva de contagios y fallecidos descendió gradualmente. Con ello, empezó la reactivación económica y el levantamiento de la cuarentena por fases. De acuerdo con el registro de la Sala Situacional de COVID-19, el 21 de noviembre se registraron 46 fallecidos, una cifra bastante menor a la de los meses anteriores.

Hasta que llegó diciembre. Los centros comerciales se llenaron, las familias ignoraron las medidas de distanciamiento y realizaron reuniones navideñas y, en términos generales, las personas se relajaron en el cuidado para prevenir la COVID-19. Tal como preveían los expertos, la segunda ola se asomó.

Antonio Quispe, médico epidemiólogo, investigador y docente de la Universidad de Ingeniería y Tecnología, indica que dos factores tuvieron relación con el inicio de lo que sería la segunda ola, que empezó aproximadamente a mediados del mes de enero del 2021.

“En el caso del Perú, la segunda ola tuvo dos factores desencadenantes: el primero, la reactivación de la cuarta fase de la economía, el caos de fin de año que, básicamente disparó los contagios. Sobre todo entender de que esas cenas navideñas permitieron que se contagien la mayoría de las casas y, luego, aquel joven que se fue a su fiesta COVID contagió a toda la comunidad”, explica.

Tres semanas después de las fiestas navideñas se presentó un incremento acelerado de los fallecidos que, de acuerdo con el SINADEF, hizo que la curva de la segunda ola ascendiera mucho más rápido que la primera. Rodrigo Parra, ingeniero electrónico y analista de datos, explica que la velocidad de avance de la curva de fallecidos fue hasta un 75% más rápida en la última quincena de enero comparada a los inicios de la primera ola. Solo en enero del 2021 fallecieron 3.5 veces más personas que en todo diciembre.

Con respecto a la cantidad de contagios, el especialista indica que no es posible compararlos a los de la primera ola, ya que a inicios del 2020 se realizaban muchas menos pruebas de COVID-19 y, en su mayoría, se trataba de pruebas serológicas.

“Actualmente tenemos una positividad de 18% en pruebas moleculares. Nuestro momento más estable fueron los meses de octubre y noviembre del 2020, en los que la positividad era solo del 4% y 5%”, aclara.

En este sentido, el especialista asegura que, a diferencia de la primera ola, en la segunda ola encontramos: mayor velocidad de avance en la curva de muertes diarias (según SINADEF), mayor velocidad de ocupación de las camas de cuidados intensivos y camas hospitalarias y la superación de los picos de fallecidos diarios.

AGOTAMIENTO PANDÉMICO Y VARIANTES DE LA COVID-19

El médico Antonio Quispe asegura que la agresividad de la segunda ola también se debe a que nos estamos enfrentando a otras variantes de la COVID-19, haciendo mención a la sudafricana y la inglesa.

En el caso de la variante proveniente del Reino Unido, es mucho más transmisible, ya que presenta una tasa de reproducción superior de entre 0,4 a 0,7, de acuerdo con un estudio realizado por expertos del Imperial College de Londres.

El doctor Manuel Loayza, médico epidemiólogo y docente de posgrado de la Universidad Norbert Wiener, menciona que desde setiembre en que apareció la nueva variante del SARS CoV-2 en Reino Unido, “esta ha causado un aumento sin precedentes en el número de casos en ese país y se ha convertido en variante predominante, estimando que a fines de diciembre el 70% de los nuevos casos en Londres correspondía a la nueva variante”.

Cabe mencionar que el 22 de enero del 2021, la exministra de Salud, Pilar Mazzetti, informó que se habían detectado tres casos de la variante de la COVID-19 hallada en el Reino Unido, los que fueron detectados a través del proceso de vigilancia genómica.

En el caso de la variante sudafricana, el especialista asegura que la vacuna británica desarrollada por AstraZeneca/Ozford no se mostraría tan eficaz contra las manifestaciones de la COVID-19 vinculadas a ella. Esto también fue aclarado por la investigadora de la Unviersidad de Oxford, Sarah Gilbert.

De acuerdo a un portavoz de AstraZeneca, citado por el Financial Times, un estudio sobre una muestra de 2.000 personas demostró que la vacuna británica tiene "una eficacia limitada ante las formas leves de la enfermedad causada por la variante sudafricana"No obstante, sí podría ser eficaz frente a formas graves de la enfermedad, aunque aún no hay datos suficientes sobre este estudio, que será publicado el lunes, como para confirmarlo definitivamente.

Por otro lado, es importante mencionar que tras un primer confinamiento estricto, la población ha entrado en un agotamiento pandémico que se traduce en un menor seguimiento de las medidas dispuestas por el Gobierno para reducir el índice de contagios.

Esto, de acuerdo con Quispe, se observa en los indicadores de movilidad. En comparación a la primera ola (en donde cayeron después del segundo martillazo), los indicadores han sido más altos tras el confinamiento dispuesto por el presidente Francisco Sagasti.

“Los indicadores de movilidad de la primera cuarentena cayeron más de 50 puntos, en esta segunda cuarentena no han caído ni 20 puntos. El nivel de cumplimiento, producto del agotamiento pandémico, fue mucho menor”, sostiene.  

PACIENTES CON MAYOR COMPROMISO PULMONAR

El epidemiólogo Antonio Quispe asegura que la segunda ola es mucho más agresiva, severa y visible. Añade que ahora los pacientes tienen síntomas que antes pasaban desapercibidos, tales como diarrea, trastornos cognitivos, y pérdida prolongada del olfato y el gusto. “Ahora es una enfermedad que es mucho más fácil de diagnosticar”, explica.

Por otro lado, el médico intensivista Franklin Mendoza Torres, coordinador del Instituto Nacional de Salud del Niño de San Borja, explica que, a comparación de la primera ola, se observa que los pacientes llegan al hospital con un gran compromiso pulmonar.

“Tenemos pacientes con hasta 70% de compromiso pulmonar que requieren soporte ventilatorio mecánico y lo que implica estar en UCI. Del mes de enero en comparación a este mes hemos observado un 50% de aumento de cantidad de pacientes que ingresan a UCI con compromiso pulmonar”, comenta.

En este sentido, explica que, durante la primera ola, el compromiso pulmonar de los pacientes oscilaba entre un 30 y 40%. Al igual que el especialista Antonio Quispe, coincide en que la nueva variante del Reino Unido tiene que ver con esta situación.

“Estamos pensando que esta nueva variante de la COVID-19, con una letalidad mayor, la del Reino Unido, podría ser la explicación a este gran compromiso respiratorio”, indica.

PROMEDIO DE FALLECIDOS DISMINUYE POR PRIMERA VEZ EN MESES

El analista e ingeniero de datos Rodrigo Parra comenta que la curva diaria de fallecidos del Sinadef ha empezado, por fin, a disminuir, situación que no se presentaba desde hace tres meses, el 1 de diciembre.

Hasta el pasado 20 de febrero, se contabilizaron 1 058 decesos, 30 menos que la semana anterior (1 088). “Es un descenso mínimo, pero no habíamos estado en una situación similar desde inicios de diciembre pasado”, sostiene.

Sin embargo, Parra explica que este descenso en la curva de fallecidos no significa que hayamos alcanzado el pico de la segunda ola, por lo que instó a la población a no bajar la guardia y seguir cumpliendo con las medidas de distanciamiento social.

“La curva de fallecidos en Lima ya muestra un descenso. Hay dos distritos, La Molina y Surco, sobre todo, este último (Surco), cuya pendiente estaba muy vertical, pero en la última actualización ya dobló un poco su curva y ya está en descenso. Esto ha arrastrado, al igual que otros distritos, a que la curva de Lima empiece a disminuir”, remarcó en declaraciones al diario Gestión.