Tecnología y transparencia para luchar contra la pesca ilegal

La plataforma en línea Global Fishing Watch (GFW) permite visualizar la flota pesquera en todo el mundo, incluidas las naves extranjeras que pescan al borde del mar peruano. También permite mayor transparencia sobre el origen (y destino) de los pescados y mariscos.

El mar peruano es tan rico que somos el segundo país del mundo que más pesca después de China, ya que alberga a una de las industrias más grandes de una sola especie, la anchoveta. Lamentablemente, a estas buenas noticias las acompañan datos agridulces: Perú también padece la pesca ilegal frente a sus costas, es decir, en aguas internacionales más allá de las 200 millas. 

Este panorama es posible no sólo por los pescadores extranjeros, acusados de ingresar ilícitamente a esta zona, sino también porque es muy difícil detectar a los barcos que apagan sus Sistemas de Identificación Automática (AIS), para eludir a las autoridades de altamar. 

Si bien los gobiernos ya cuentan con tecnología para vigilar y combatir la pesca ilegal, competencia desleal para pescadores nacionales, esta información ha estado hasta ahora restringida a unos cuantos.  

Pero ahora existe una plataforma abierta que permite rastrear la flota comercial mundial en línea, se trata de Global Fishing Watch (GFW), el mapa mundial de la pesca que muestra casi en tiempo real la actividad de los barcos, el cual ya es usado por gobiernos, periodistas, investigadores, ciudadanos y la industria pesquera en todo el orbe.

Actividad nocturna de nave china que pesca calamar gigante en aguas internacionales cerca al mar peruano. | Fuente: Cortesía de Simon Ager / SeaShepard

Perú ha sido parte importante en este esfuerzo de transparencia. Recientemente, nuestro país publicó los datos de monitoreo satelital de las embarcaciones nacionales, siendo el segundo país en el mundo en compartir esta información de forma pública. 

Sin duda, nos satisface y nos llena de expectativa esta apertura gratuita de información de la actividad pesquera, ya que incluso se puede seguir el rastro de la pesca nocturna, una característica vital para seguir a los barcos asiáticos que pescan calamar gigante cerca al mar peruano.  

Así, las autoridades peruanas podrán vigilar y fiscalizar las actividades pesqueras que resulten sospechosas; mientras que científicos, periodistas, activistas y ciudadanos en general podrán conocer la performance de estas actividades pesqueras, ya sea para investigación o fines comerciales. 

De hecho, en el Perú, el Global Fishing Watch (GFW) ha ayudado a identificar naves de pesca ilegal de calamar gigante (pota) con identificación irregular: sin autorización, con identificación duplicada o inválida, o sin pertenecer a ninguna base de datos oficial. Incluso, el pasado 6 de octubre, una embarcación china fue detenida con 19 toneladas de pota congelada al ingresar a Chimbote, como parte de una operación conjunta realizada por la Dirección de Supervisión y Fiscalización de PRODUCE, el Ministerio Público, el Organismo Nacional de Sanidad Pesquera (SANIPES) y Aduanas Chimbote.  

El éxito en el rastreo de GFW es notorio: se calcula que sólo para el Perú, el número de embarcaciones visibles mediante esta herramienta se incrementó 10 veces. La voluntad política es básica en esta labor, ya que lo ideal es que la información de la Global Fishing Watch sea utilizada por SUNAT y PRODUCE, de modo que mejoren el seguimiento de las descargas en los puertos peruanos.  

Esto no es una novedad: otros países han creado modelos de fiscalización basados en la GFW que, por citar un caso, han permitido imponer una multa de US$1 millón a una compañía que pescaba ilegalmente en el Área Protegida de las Islas Phoenix, en el Océano Pacífico. 

Desde la perspectiva más ambiental y –por qué no, comercial– una posibilidad que se abre con el GFW será proteger con mayor precisión los ecosistemas marinos del Perú y reducir la sobrepesca, de modo que se garantice una gestión adecuada de los recursos hidrobiológicos. Más importante aún: se promoverá la ansiada trazabilidad en la pesquería peruana, pues la información de GFW facilitará la transparencia en la cadena de producción, reduciendo el fraude y permitiendo a los consumidores elegir productos marinos más sostenibles.  

No cabe duda de que la información del GFW abre la posibilidad de ingreso a mercados más competitivos y exigentes, interesados en una pesca responsable, capaces de ofrecer pagos ventajosos por una actividad económica de bajo impacto ambiental. No hay que olvidar que, en el resto del mundo, dichas prácticas sostenibles ya son un factor real de diferenciación en el comercio de pescado con etiquetado que acredita la sostenibilidad, expandiendo más (y mejores) oportunidades económicas. 

Es aquí donde la información referida a las 1 000 embarcaciones pesqueras industriales del Perú ahora pueda verse correctamente, generando mejores investigaciones científicas, así como políticas y decisiones públicas, con data actualizada y que permite entender mejor la dinámica pesquera en aguas peruanas.  

NOTA: “Ni GRUPORPP ni sus directores, representantes o empleados serán responsables bajo ninguna circunstancia por las declaraciones, comentarios u opiniones vertidas en la presente columna, siendo el único responsable el autor de la misma”.

¿Qué opinas?