Un juicio para la historia

La última palabra sobre el residenciamiento de Trump aún no ha sido dicho

Norberto Barreto

Norberto Barreto

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Todo parece indicar que este 18 de enero de 2019, la Cámara de Representantes estadounidenses hará historia al aprobar el tercer juicio de residenciamiento contra un residente de la Casa Blanca en la historia de Estados Unidos. Ese triste honor le toca a Donald J. Trump, acusado de  abuso de poder y obstrucción al Congreso. Antes que Trump fueron residenciados Andrew Johnson (1868) y William J. Clinton (1999). A Johnson, un político sureño y racista que accedió a la presidencia tras el asesinato de Lincoln, se le acusó de violar una ley que aprobó el Congreso buscando limitar sus poderes constitucionales.  En otras palabras, su caso carecía de fundamento jurídico, pero no debemos olvidar que el residenciamiento es un un proceso político. A Clinton se le acusó de perjurio y obstrucción a la justicia. Según, la Cámara de Representantes, Clinton mintió al haber negado una  relación íntima con una interna de la Casa Blanca.  Para muchos, el caso contra Clinton carecía de los méritos como para haber llegado tan lejos. Además, estuvo envuelto por una clara madeja político partidista En ambos casos el Senado, que es quien juzga los méritos de la acusaciones de la Cámara, decidió a favor del Presidente.

¿Son válidas las acusaciones contra Trump? Los testimonios de Gordon Sondland, Marie Yoyanovitch, Kurt Voler, Bill Taylor y Alexander Vindman despejaron cualquier duda de que el Presidente –con la ayuda o aquiescencia de su entorno cercano, que incluye a su abogado personal Rudy Giulianni–  abusó de su poder buscando un beneficio político en desmedró de los intereses y de la seguridad nacional de Estados Unidos.  Al condicionar la ayuda militar a Ucrania a una investigación sobre la participación del hijo del hasta ahora principal rival a la presidencia, Joe Biden, en una empresa petrolera ucraniana, Trump antepuso su interés político y abusó de su poder. Con relación a la segunda acusación, la obstrucción de una investigación congresional, el hecho de que la Casa Blanca prohibiera el testimonio de varios oficiales claves de la administración Trump (Mick Mulvaney y Donald F. McGanh, por ejemplo) es prueba suficiente de entorpecimiento a la justicia.

Donald Trump | Fuente: EFE

¿Comete un error la Cámara al decidir enjuiciar a Trump? Esta pregunta genera diversas reacciones. Unos ven el residenciamiento como un gran error político que le costará al Partido Demócrata la presidencia en las elecciones del próximo año. Otros son menos alarmistas y ven en el juicio el cumplimiento de la responsabilidad constitucional de la Cámara ante las acciones de un Presidente peligroso para el sistema democrático estadounidenses. Hay quienes enfatizan el lado moral de esta situación señalando que tras ser públicas las acciones de Trump con relación a Ucrania, la Cámara no tenía otra opción que investigarle. No sabemos con certeza si el residenciamiento le costará votos a los Demócratas, especialmente, en distritos moderados conquistados en 2018. Según una encuesta de CNN, el 50% de los estadounidenses favorecen se enjuicie a Trump, cifra que confirma Fox News, cadena noticiosa afín con el Presidente. No creo que el residenciamiento haga cambiar de posición a quienes favorecen ni a los que condenan a Trump. Tampoco creo que sea un factor clave entre los indecisos. A mi parecer, lo que le podría costarle las elecciones a los Demócratas no es el residenciamiento, sino a quién postulen como su candidato en 2020.  Dado que los Republicanos controlan el Senado y no han dado muestras de cumplir con su responsabilidad constitucional, Trump permanecerá en la Casa Blanca y será el candidato de su partido en las próximas elecciones. De ahí la importancia de seleccionar un candidato que le pueda derrotar.  Aquí también hay gato encerrado, pues la pregunta es ¿a quién elegir?  Parece haber un acuerdo entre la mayoría de los analistas en que el candidato Demócrata debe ser un moderado como Joe Biden o Pete Buttigieg (ambos blancos). No coincido, pues creo que el Partido Demócrata debe competir con una programa renovador, de cambio, que pueda enfrentar el mal llamado populismo de Trump.

En conclusión, la última palabra sobre el residenciamiento de Trump aún no ha sido dicho y son más los interrogantes con que nos enfrentamos que las respuestas con que contamos.

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