Paisana, paisano, les confieso que al escuchar la pésima noticia del último cambio presidencial – el octavo en siete años— pensé que no era momento de ser optimista y dar una mirada positiva. Pero entendí que es justamente en los peores momentos cuando más se necesita encontrar una luz que nos permita avanzar.
Lo ocurrido hace pocos días refleja claramente que tenemos muy malas autoridades en el Ejecutivo y en el Congreso. Con eso los inversionistas dudan, los proyectos se frenan y la construcción de carreteras o la compra de medicamentos para los hospitales se postergan. Todos perdemos, incluso los políticos, que si en casi todas las encuestas tenían un nivel de aprobación mínimo y hoy el rechazo hacia ellos debe ser total.
Sin duda la culpa de esta situación la tienen las malas autoridades, pero no debemos olvidar que ellos están allí porque nosotros los pusimos en esos cargos. Nosotros, usted y yo paisana, paisano, mirémonos en el espejo: los elegimos o dejamos que otros los elijan, quedándonos en casa en vez de ir a votar, decidiendo en la fila o despreocupándonos de lo que nuestros familiares o amigos decidan.
Es cierto que compensamos en parte nuestra mala decisión electoral trabajando fuerte y logrando que, a pesar de nuestras autoridades, el Perú crezca más que la mayoría de los países de la región. Hemos demostrado que la nación peruana es más grande que sus crisis. Pero eso no es suficiente.
Sin embargo, la buena noticia, la mirada positiva paisana, es que ese pésimo desempeño de nuestras autoridades se hace tremendamente evidente muy poco antes de que tengamos la oportunidad de cambiarlas. Porque el próximo 12 de abril, muy pronto, la democracia, con todas sus fallas, nos da el poder de decidir y de elegir autoridades que remplacen a las que hoy nos desilusionan. Oportunidad de corregir nuestros errores pasados y apostar por personas y equipos preparados y honestos que gestionen bien, recuperen el respeto que se ha perdido a las autoridades y que también reviertan la imagen negativa que se ha creado del Perú en el exterior.
No hay mal que por bien no venga, decían antes, y en este caso parece ser cierto. Porque, reconociendo nuestra culpa en ello, ¿no cree usted paisana, paisano, que este pésimo actuar de nuestras autoridades puede ser un gran aliciente a que todos seamos mucho más cuidadosos al votar el próximo 12 de abril? ¿Qué podemos hacer usted y yo paisano, paisana, para que eso ocurra?
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