Este será el primer año que Meghan Markle celebrará la cena de Navidad como la esposa del príncipe Harry. Durante el festejo, encabezado por la reina Isabel II, existe una curiosa costumbre como parte del banquete de Nochebuena.

Desde el reinado de Eduardo VII (1901-1910), los invitados a la cena deben pesarse antes y después de la comida. La tradición de los Windsor no es pensada en mantener una figura ideal o para reírse de los kilos que uno puede haber engordado, sino que sirve para demostrar cuánto les han gustado los platillos servidos a la mesa.

Sandringham House, ubicada en la costa este de Gran Bretaña, ha sido la residencia elegida para la celebración de Navidad de este año. La reina Isabel II ha invitado a Doria Ragland, la madre de Meghan Markle, para que pase junto a su yerno y los demás miembros de la familia real británica las festividades. Se trata de un acto sin precedentes ya que la reina no suele invitar a los familiares de los casados con sus nietos.

La cena consistirá en pavo asado y tarta de helado. Según el medio británico "Majesty Magazine", los Windsor aún utilizan una balanza del siglo XIX para pesarse y demostrar cuánto les ha gustado la comida.

Durante la cena, los invitados intercambian regalos graciosos o artículos de broma. El año pasado, Meghan Markle le regaló a la reina Isabel II un hámster de juguete.

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