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La reciente noticia que confirma la canonización del papa Juan Pablo II ha causado una ola de alegría y júbilo en los fieles de la iglesia católica. La decisión tomada por el actual Sumo Pontífice, Francisco, ha sido recibida en nuestro país con comentarios de algarabía que demuestran el profundo amor y respeto que se le guarda al llamado ‘Papa Peregrino’.

“Qué bello despertar y ver tu rostro entre tanta mala noticia”, nos decía Milvia Parada en nuestra página de Facebook tras conocer la noticia por esa vía.

“La canonización de Juan Pablo II demuestra que los que creíamos en su santidad estábamos en lo cierto, porque los cristianos ya sabíamos que era santo desde que estaba entre nosotros”, añadía por la misma vía nuestro seguidor Juan Cabos Rojas.

¿Por qué tanto afecto?

“El papa se siente charapa”, la frase que quedó grabada en la mente de todos los peruanos tras la visita que hizo Juan Pablo II a Iquitos, resume la capacidad y poder de conexión que tuvo  su Santidad con el pueblo peruano.

Centenares de personas siguieron de cerca las visitas que el "Papa viajero’ hizo a nuestro país, siendo la primera en 1985 y la última en 1988. Para entonces ya eran conocidas las cualidades del polaco que supo congeniar con pueblos de todas las razas y religiones.

"Vestirse de Cristo conlleva ponerle en el centro de la vida personal y comunitaria; en el centro de las actividades didácticas y de toda otra forma de apostolado", predicaba Juan Pablo II para hacer saber que todos los credos son bienvenidos a la palabra de Dios y que el divisionismo es uno de los peores enemigos de los seres humanos.

Y como Juan Pablo II era viajero, quiso hacer también un recorrido en Lima, desde Pachacútec hasta Villa el Salvador, donde se encontró a finales de la década de los 80 con dos millones de personas que vivían en los pueblos jóvenes que hoy en día forman el conocido Parque Industrial. “¿De qué viven? ¿Qué comen?”, preguntaba Juan Pablo II mientras veía las precarias esteras que se extendían sobre las pampas y la arena de Villa el Salvador.

La palabra de Juan Pablo II reflejaba lo que emanaba de su sola imagen: paz, sabiduría, esperanza y calor humano. Hoy, tras confirmarse su pronta canonización, el Perú, que es un país mayoritariamente católico, responde con alegría ante el grato recuerdo del ‘Papa Charapa’.

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