Una pareja que ya no se ama, ¿debe continuar junta solo por sus hijos?

Cuando hay hijos de por medio, la pareja prefiere fingir una felicidad que no existe, solo por evitarles un sufrimiento, pero a la larga eso podría ser contraproducente.
Morguefile-AnitaPeppers

¿Por qué muchas parejas continúan viviendo juntas aunque ya no se amen?, ¿qué los ata a una convivencia donde ya no existe ningún lazo de amor?

Hay situaciones insostenibles en una relación de pareja, donde para evitar seguir haciéndose daño mutuamente, deciden separarse o divorciarse, y así cada quién tener la oportunidad de rehacer sus vidas, sea con una nueva pareja o replanteándose muchas cosas personales hasta que llegue su momento.

Hay diversas razones o justificaciones por las que una pareja decide seguir viviendo en la misma casa, aunque del primer amor que se tuvieron ya no quede nada. Esto puede generar en ellos que no puedan continuar con su vida de forma plena y completa.

Una de ellas, y la más importante, es cuando existen hijos de por medio. El temor de causarles un daño o un trauma los hace fingir que son felices de puertas afuera, que no pasa nada nada, y ante sus hijos e hijas se siguen comportando naturalmente, compartiendo su educación y crianza. 

Sin embargo, fingir ante los hijos pequeños o adolescentes no es recomendable, pues ellos son demasiado permeables y se dan perfecta cuenta de los conflictos en los que se encuentran sus padres. Este tipo de relación familiar puede inducir a los chicos a acostumbrarse a la mentira de sus padres y también a disimular frente a ellos que no se dan cuenta.

En estos casos es mejor hablarles con la verdad, explicarles por qué deciden separarse, y que como personas adultas tienen todo el derecho de buscar nuevas opciones para ser felices, pero eso no les quita el derecho de ser sus padres siempre y que igual van a seguir amándolos por igual.

Esto servirá para que los hijos no tengan un concepto errado de lo que es el amor, pensando que es normal y adopten ese patrón de comportamiento en sus relaciones futuras de pareja. Por el contrario, estarán agradecidos de la honestidad de sus padres y eso, inclusive, podría mejorar mucho la comunicación entre ellos.

Otras de las razones son el factor económico, desearían no seguir viviendo juntos, pero no están en condiciones de asumir nuevos gastos para el alquiler de una segunda vivienda.

En otras situaciones, uno de los dos no está dispuesto a superar o aceptar la separación. Otros asumen “el mal menor” de seguir en casa, aunque ya no haya amor, por evitarle un sufrimiento a la pareja. Finalmente, el temor a la soledad o el gusto a la comodidad y rutinas que no están dispuestos a perder.

Si bien todo fracaso emocional o sentimental es doloroso, peor es no querer darse cuenta de lo que ocurre y ninguno de los dos dar el primer paso para remediarlo, y más bien seguir sosteniendo una convivencia con discusiones, peleas y agresiones de por medio. 

De esta manera no son felices ni se dan la oportunidad de serlo. Los hijos canalizan todo esto y en vez de ayudarlos terminan dividiendo sus sentimientos. Si la pareja piensa que la relación es insostenible y que la única salida es la separación, pues debe separarse del todo. Inclusive, más adelante podrían intentar la reconciliación, pero para eso se requiere cierta distancia para ver las cosas desde una perspectiva diferente.

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Producción y redacción de textos: Amelia Villanueva Ramirez