Caja fuerte | Fuente: Flickr

Matthew Hahn no tuvo una adolescencia sencilla: empezó a consumir marihuana desde que era muy joven y no tardó en pasar a una droga mucho más potente, la metanfetamina. Su drogadicción lo llevó a abandonar la escuela y a recurrir al robo para costear su consumo de sustancias ilícitas.

Fue a prisión en dos oportunidades por delitos graves, por lo que según la “Ley de los Tres Strikes” de California, si cometía un tercer crimen de la misma naturaleza iría de por vida a la cárcel. Fue así que durante varios años se mantuvo alejado de la vida delictiva; retomó la escuela y hasta fue a la universidad pero, tras una tragedia personal, recayó en sus antiguos vicios.

Uno de sus amigos más cercanos de la infancia se suicidó. En medio del dolor, Hahn volvió a consumir drogas y a robar para conseguir dinero. Fue así que, en el 2005, una noche ingresó a una vivienda en Los Gatos, California, y robó una caja fuerte. Lo que encontraría al interior le cambiaría la vida.

“Había una serie de cosas en la caja fuerte: una pistola, fotografías, documentación personal del dueño, y finalmente, una tarjeta de memoria de una cámara digital. Cuando la puse en mi computadora, mostró fotografías del dueño de la caja fuerte abusando de un bebé o un niño", contó el hombre a la BBC.

Al principio, Matthew no se dio cuenta de lo que estaba viendo, hasta que cayó en cuenta que se trataba de fotografías en las que se observaba a un adulto abusando sexualmente de un niño. A pesar de la gravedad del hallazgo, ir a la Policía no era una opción, pues tendría que confesar que entró a una casa a robar. Pero tenía que hacer algo.

UNA NOTA ANÓNIMA

Hahn colocó la tarjeta de la cámara en la que se encontraban las fotografías en un monedero, e introdujo una nota con el nombre del dueño y la dirección de la casa a la que había entrado. "Por favor, retiren a este animal de las calles", escribió en el papel y lo envió, de forma anónima, a la Policía, que tenía una denuncia de John “Robbie” Roberton Aitken, dueño de la caja fuerte, por el robo de la misma.

Al recibir el material, Aitken fue contactado por la Policía con el pretexto de citarlo para conversar sobre su denuncia por robo, sin embargo, al ser interrogado por las autoridades terminó confesando sus crímenes.

¿QUÉ SUCEDIÓ CON HAHN?

Matthew continuó robando y terminó siendo detenido luego de que las autoridades rastrearan el número de serie de un artículo robado que vendió en internet. Se trataba de la tercera vez que delinquía, por lo que tendría que ser enjuiciado y enviado, para siempre, a prisión.

"¿Qué te pasó si te estaba yendo tan bien?", le preguntó el oficial que lo arrestó. "Bueno, al menos les di a Aitken", respondió Hahn, confesando así que era él quien había enviado las fotos.

Fue por eso que, mientras se encontraba en la cárcel esperando su juicio, el fiscal distrital que procesaba a Aitken por pedofilia le preguntó si estaba dispuesto a testificar que había sido él el ladrón de la caja fuerte. Debido a los múltiples delitos cometidos, Hann se enfrentaba a aproximadamente 400 años de prisión, sin embargo, decidió testificar sobre el crimen.

Mientras que Aitken enfrentaba 25 años de cárcel por el material encontrado en la caja fuerte, Hahn afrontaba 400, por lo que la gran diferencia entre ambos casos llevó a que surgieran peticiones de apoyo a Hahn y una oferta por parte del fiscal distrital de un acuerdo de culpabilidad. Finalmente, fue enviado a prisión por 14 años, pero por buena conducta terminó libre después de siete.

REHABILITACIÓN

Hahn decidió cambiar. En la cárcel, se recuperó de su adicción a las drogas y leyó con avidez los libros que le regalaba la madre de la víctima de Aitken. Al salir libre, se graduó de la Universidad de California, en Berkeley y consiguió trabajo.

Hoy se encuentra casado y acaba de comprar una casa junto a su esposa, de acuerdo con el testimonio brindado a la BBC. “Hoy están sucediendo cosas asombrosas en mi vida. Definitivamente he superado la prisión", refirió.

"Creo que lo mejor que puedo hacer es pagar la restitución por los crímenes, algo que ya hice. Y hago mi mejor esfuerzo para contar mi historia [y] ayudar a otras personas que están luchando con la adicción a no seguir el mismo camino", comentó.

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