Declaración ante la Fiscalía. | Fuente: @SinEmbargoMX

"Prefiero que mis perritos coman carne de esas mujeres a que ellas sigan respirando mi oxígeno. Mil veces que coman los perritos y las ratas a que ellas sigan caminando por allí”, confesó, Juan Carlos, sin ningún atisbo de culpa en su mirada y más bien con un nivel de frivolidad que ha estremecido a todo México.

Se trata del hombre que el pasado 4 de octubre fue arrestado con su pareja Patricia cuando caminaban por la calle con un coche de bebé que escondía restos humanos. En la inspección a su casa, la Policía encontró que la pareja conservaban los restos despedazados de almenos 10 mujeres en su refrigerador y en varios recipientes.

Juan Carlos no ha dado ninguna muestra de arrepentimiento y más aún, se jacta de lo que ha hecho. En un video en el que aparece rindiendo su manifestación ante el médico legista de la Procuraduría General de Justicia de Ecatepec, se le escucha afirmar que continuará asesinando mujeres si queda en libertad. "Si salgo, de una vez les digo a los patrones, voy a seguir matando mujeres”, dijo. 

Infancia dolorosa

El hombre narró al médico legista que cuando tenía 10 años su mamá lo dejaba encargado con otra mujer mientras se "iba de puta". Esa mujer "me hacía hacerle cosas que a mí como niño me desagradaban bastante", dijo, al añadir que su madre era violenta con su padre.

"Mi mamá quería navajearlo, picarlo, acuchillarlo y yo viendo todo. Y ¿cómo defender a mi papá, si no podía?", dijo.

Su pareja, cuya identidad no ha sido revelada por restricciones legales, atraía a sus víctimas ofreciéndoles en venta ropa para bebés. Ella hacía "el enganche" con las mujeres. "Se trataba de madres solteras  y tenían necesidad de acercarse a alguien que les pudiera proporcionar ropa más barata", explicó el fiscal encargado del caso.

Perfil psicológico 

Hugo Sánchez, doctor en psicología de la Universidad Nacional Autónoma de México, aseguró que este tipo de criminales, que actúan repetitiva y sistemáticamente, tienen "una gran historia" en México que ha sido poco divulgada.

Casos como el de Juana Barraza, asesina serial de ancianas en los primeros años de este siglo y conocida popularmente como "La Mataviejitas", o los numerosos sicarios del crimen organizado, responsables de decenas de muertes, son algunos ejemplos.

"La sociedad va dando ciertas condiciones, por ejemplo pobreza extrema, hacinamiento, problemas de estrés, de ansiedad, y esto va generando condiciones para que puedan aparecer desde rasgos psicóticos hasta psicopatía", explica el experto. Así, zonas marginales y con ausencia de la autoridad, como Ecatepec, constituyen terreno fértil para criminales de toda índole.

"No es una casualidad trágica, es un problema de condiciones sociales que ha permitido que la violencia se incremente", subraya Sánchez, quien preside la Sociedad Iberoamericana de Neurociencia Aplicada.

A la vuelta de Playas de Tijuana, sobre la calle Pie de la Cuesta, un terreno que la pareja utilizó como improvisado tiradero de restos humanos, y que fue acordonado por la policía, fue convertido por activistas contra el feminicidio en un improvisado santuario para las víctimas.

Vista del lugar donde se encontraron los cuerpos de algunas mujeres presuntamente asesinadas por la pareja de Juan Carlos y Patricia, en el barrio de Jardín de Morelos en el municipio de Ecatepec, a unos 30 km de la Ciudad de México | Fuente: AFP

Vecinos asustados

Pese a estar acostumbrados a la elevada criminalidad que golpea al municipio mexicano de Ecatepec, los vecinos se confiesan estremecidos y asustados al saber que una pareja de asesinos en serie, compartía con ellos rutinas y espacios.

"Esa es la casa", dijo una anciana que acaba de comprar en la panadería de la cuadra, mientras señala el inmueble de fachada celeste sobre la calle Playas de Tijuana, en el barrio Jardines de Morelos.  

Jessenia Cruz, de 32 años y dueña de la peluquería que ocupa desde hace apenas dos meses la planta baja del inmueble, no encuentra explicación. "¡Imagínese la impresión! ... está muy feo eso, imagínese, un señor psicópata, horrible".

Laura, de 60 años y dueña desde hace tres décadas de una mercería ubicada a pocos pasos, dijo sorprendida que el presunto asesino serial "era una persona insignificante, como cualquiera, que pasaba y saludaba".

Aseguró que la pareja llegó hace seis meses al barrio y más de una vez se acercaron a su negocio a ofrecer en venta perfumes y quesos. A algunas de sus víctimas, jóvenes madres solteras, según la investigación, les vendían ropa de segunda mano, detalla Laura.

La idea de ser vecinos de presuntos asesinos en serie, personajes popularizados en decenas de historias y películas, atemoriza y sorprende incluso en un barrio considerado "zona roja" por la elevada criminalidad.

(Información de AFP)

Fotografía de los presuntos homicidas. | Fuente: Twitter
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