Bad Bunny: Tres expertos analizan el fenómeno musical del momento

Bad Bunny se ha convertido en un fenómeno con el lanzamiento de sus discos “Las que no entraron” y “YHLQMDLG”¿Por qué esta música está dominando al mundo? Un productor musical, un miembro de la Academia Latina de Grabación y un historiador intentan responderlo.

Benito Antonio Martínez Ocasio, conocido como Bad Bunny, con solo 26 años se ha convertido en uno de los fenómenos de la música a nivel latinoamericano y mundial. | Fuente: AFP

"Bad Bunny es el nuevo Bob Dylan". Silencio. Pausa. El mundo musical explota. Las redes no lo toleran. Semejante comparación no puede ser concebida jamás. El polémico titular nace de un artículo publicado en marzo por el escritor, periodista musical y crítico español Victor Lenore, para la web ibérica Voz Pópuli.

El argumento de Lenore recae en que tanto Dylan como Bad Bunny, muy disímiles en estilos musicales y líricas, representan con fuerza la ruptura generacional. Ellos demarcaron en su época un antes y un después, cada uno desde su visión. 

"Bad Bunny inyectó ambigüedad sexual en el reguetón, pintándose las uñas y mostrando su lado más vulnerable (...) pero sobre todo rompió cualquier expectativa al liderar junto a Ricky Martin y Residente las revueltas sociales del pasado verano en Puerto Rico que desembocaron en la renuncia del gobernador Ricky Roselló. Es probable que a Benito no le den nunca un premio Nobel, pero estamos seguros de que Bob Dylan nunca será capaz de destronar a ningún político poderoso en activo. ¿Qué resulta más relevante para una figura cultural?", cuestiona Victor Lenore, desembocando un derechazo en la mandíbula de los esnobs.

Pero los inicios del 'Conejo malo' ─apelativo nacido por una foto de su infancia disfrazado de conejo─ no la tuvo fácil. Creció en la comunidad de Vega Baja, ciudad costera de Puerto Rico. Su pasión por la música nació al recibir de regalo un disco de Vico C para Navidad, cuando tenía 13 años. Desde entonces, siempre buscó dedicarse a la música, pero estudió comunicación audiovisual. No culminó los estudios por darle pie a su carrera como cantante.

En 2016 trabajaba como empaquetador de productos en un supermercado, y al año siguiente ya firmaba su primer contrato discográfico con Cárdenas Marketing Network. Después de eso, su canción "Soy peor" se ubicó en el puesto 22 de la lista Hot Latin Songs, pero no fue hasta julio de 2017 que despegó su carrera con la colaboración que hizo con Becky G en la canción "Mayores". Ese fue el inicio de todo.

Récord de ventas y buenas críticas

Desde 2017, la carrera del artista no ha dejado de crecer. Su disco debut, lanzado a fines de 2018 se convirtió en un éxito inmediato, y le valió un Latin Grammy 2019 por Mejor Álbum Urbano. En 2019, compitió en la edición americana de los Grammy consigo mismo. Tanto "X100pre" como disco "Oasis" junto a J Balvin, fueron nominados en la categoria  “Mejor Álbum Alternativo Latino".

Hace unos días, Bad Bunny lanzó al mundo su disco “Las que no iban a salir” de forma sorpresiva y se convirtió en un suceso mundial. Apenas unos meses antes, hizo historia con “YHLQMDLG”, el disco que lo consolidó como máximo referente del género urbano en el mundo, y ha batido récords de ventas y escuchas por streaming. Coincidentemente, fue el disco que le puso ritmo a la pandemia de muchos a nivel global.

La web especializada en críticas musicales Pitchfork, le dio una calificación de 8.5 en su ranking de reviews. "El segundo álbum de Bad Bunny es sobresaliente. Es un gran disco de fiesta que supera los límites y rinde homenaje al pasado y al futuro del reguetón, todo hecho por una estrella fanfarrona sin absolutamente nada que demostrar", escribió la web estadounidense.

Solo unos meses después, Bad Bunny hizo historia al convertirse en el primer artista urbano latino en aparecer en la portada de la emblemática revista Rolling Stone.

Esto coloca el debate sobre la mesa, respecto a un género que es duramente criticado por luminarias en el arte de evidenciar la decadencia musical; mientras los amantes del género lo defienden con uñas y dientes.

“La magia del reguetón radica en que, al llenarse de primitivismo religioso, nos devuelve a las esencias del ADN humano: el sexo, la fuerza vital, el ritmo hipnótico. Es el regreso a la caverna donde se refugiaba un humano que no necesitaba de la belleza ficticia, sino se basada en el ciclo esencial de la vida donde el semen, el sudor, la sangre y las lágrimas agradaban o movían a los espíritus y divinidades”, explica el historiador musical Eduardo Torres Arancivia, en diálogo con RPP Noticias.

Dos discos: un hilo conductor

El reconocido productor peruano Manuel Garrido-Lecca asegura que tanto el álbum “YHLQMDLG”, como “Las que no iban a salir” de Bad Bunny están unidos entre sí. Si bien fueron lanzados con tres meses de diferencia y compuestos en distintos momentos, la búsqueda del sonido “old school” es un punto que conecta ambos trabajos.

“Para mí es interesante cómo (ambos discos) evocan y hacen una suerte de remembranza al sonido más sencillo, más crudo, que tenía el reguetón y la música urbano latina de mediados de los (años) 2000. Ejemplo claro son ‘Bichiyal’ y ‘La santa’, que tienen un sonido del reguetón de la década pasada. Incluso, ‘Yo perreo sola’ es una suerte de remembranza bien fuerte de la época de los productores Luny Tunes”, dijo a RPP Noticias.

“Lo que proponen los dos discos ─agrega─, si bien exploran de forma muy inteligente el pasado de la música urbana, también le dan una mirada muy profunda a lo que puede ser el futuro. Por ejemplo, en ‘Si veo a tu mamá’, hace una mezcla super interesante del trap latino con un sample o una extrapolación muy alegre de la ‘Chica de Ipanema’ (popular bossa nova de los 60). Genera un contraste que proyecta, entre tristeza y sarcasmo, porque usa el sample de ‘La chica de Ipanema’ con la crudeza de la letra”.

Del underground a fenómeno mundial

El trap es el género que hizo famoso a Bad Bunny. Por eso también es importante hacerle un zoom al género musical per sé. Los inicios del trap fueron subterráneos. Según explica el productor nominado al Grammy y miembro del Círculo de Productores e Ingenieros de la Academia Latina de Grabación, Manuel Garrido-Lecca, el trap nace de una fusión exótica entre los beats del Dirty South de inicios de los 90, con artistas como Lil’ Flip y Three 6 Mafia, y patrones electrónicos del UK Bass y el Dubstep.

“El trap tiene este éxito por la fusión exótica, desde la parte musical, y por el hecho de que en sus inicios fue un vaso comunicante para otra gente de sectores marginales, que no tenían quien los escuche ni vehículos para comunicar. El trap es una suerte de voz para los sin voz. Eso es fuerte. Por eso se ha ido expandiendo y arraigando”, dijo en conversación con RPP Noticias.

Asimismo, Garrido-Lecca menciona que si bien la fusión exótica del género es un acierto, existen desaciertos que considera que parten desde el mensaje, tan criticado por los acérrimos detractores del trap.

“Estoy acostumbrado a escuchar, y acepto mensajes crudos y duros. Si sé que el artista tiene una necesidad real de comunicarlo, me parece válido porque esa sinceridad de comunicarlo lo hace natural. Pero en muchos casos, (en el trap) ha habido una suerte de moldes en cuánto al mensaje. Y se le ha dado vueltas al molde. La ‘formulita’ se repite hasta que carece de originalidad, refirió.

Un género odiado

Sobre los detractores del género, el productor musical y socio del sello Nebel Récords, Andrés Bretel, considera que estos aparecen por el éxito del mismo. Asimismo, define que hay un aire de superioridad en todo apasionado de la música que alimenta esto.

“Actualmente es muy difícil entender el tema de los 'haters', su comportamiento es errático y tiene más que ver con la anonimidad de ciertas plataformas. Creo no equivocarme al decir que todos pecamos de lo mismo: queremos que lo que nos gusta sea lo más exclusivo posible, a la vez que necesitamos que sea masivo para que no solo siga vigente; sino porque quizás, si fuese de otra manera, no lo hubiésemos conocido. Todos queremos de alguna manera ser los primeros en escuchar algo y los primeros en descartarlo en cuanto se vuelve moda, a diferentes escalas, claro está”, señaló Bretel a RPP Noticias.

Por su parte, el investigador Eduardo Torres Arancivia va más allá y responsabiliza de este odio desmedido al género como una postura elitista que brutaliza a todo consumidor del trap y el reguetón.

“Evidentemente, todo esto es visto mal por las elites musicales o las mismas personas que sostienen que la humanidad se está degradando por dejar de lado lo bello, lo educativo, lo formal, lo edulcorado, lo que ‘eleve el espíritu’: cada vez que nos mostramos en nuestra pedestre desnudez, viene un marqués de tacones y golilla a decirnos que somos brutos e incultos”, afirma.

¿Una nueva "religión"?

El disco debut de Bad Bunny, titulado "X100pre", no se iba a llamar así. El famoso cantante consideró llamarlo inicialmente "La nueva religión" y en un concierto en Orlando, Florida, lo dejó claro. "Ustedes son yo. Y mientras el mundo se divide, nosotros somos uno solo esta noche. Todos somos la nueva religión… esto es x100pre”, dijo.

Eduardo Torres Arancivia tiene un doctorado en Historia y se ha especializado en Estudios Andinos, además de dedicar parte de su carrera al estudio de la historia de la música, con varios libros publicados al respecto. De su obra “El acorde perdido. Ensayos sobre la experiencia musical desde el Perú" se realizó un documental sobre el metal peruano en 2015.

Hace unos días realizó una conferencia virtual para una universidad titulado: “Acercamiento a la nueva religión: El reguetón”. El título de “nueva religión”, usado por Bad Buny sobre su música, levantó polvareda en redes sociales y muchos criticaron su posición al tratar de darle un enfoque intelectual al fenómeno reguetonero.

“Una de las claves del éxito reguetonero se basa en la vigencia de estructuras religiosas que se cuelan por la música, las letras y los videos. El que se relacione ‘religión’ con ‘arte musical’ no tiene nada de raro si nos ponemos a pensar que, como decía Hegel, primero fue el arte y luego la religión: es decir, el arte no surge como un deleite o entretenimiento, sino que surge como la necesidad del ser humano para ponerse en contacto con sus dioses”, dijo en conversación con RPP Noticias.

LOS 5 FACTORES DE LA ESTRUCTURA RELIGIOSA

Dentro de su estudio, que formará parte de un libro que Eduardo Torres está escribiendo sobre el carácter de la música popular, el historiador sustenta cinco factores que sustentan su tesis sobre el reguetón y la "estructura religiosa".

1. El ritmo hipnótico y repetitivo que simula la monotonía y el trance musical, influenciado por la música africana que llegó al Caribe con sus descendientes esclavos

2. Las imágenes judeo-cristianas reflejadas en serpientes, vírgenes que incitan al pecado, referencias de la Biblia tanto católicas como demoníacas

3. El paganismo que se ve reflejado en la simulación de rituales de fertilidad en sus claras referencias sexuales, así como la adoración de ídolos, en la figura de los artistas que se presentan como semidioses con un estilo de vida inalcanzable.

4. La parafernalia, que dentro del contexto reguetonero coloca a los conciertos como misas llenas de simbolismo, fuerza mística y el sometimiento a una masa expectante.

5. El poder mágico, en el sentido de crear un mundo irreal que permite al común mortal acceder a la riqueza, la sensualidad, la sexualidad, y el erotismo.

El futuro del género urbano

Cuando el reguetón se hizo popular a inicios de los años 2000, se dijo que no pasaría de una simple moda. A casi dos décadas de su incursión en la industria, decir que el género está muriendo sería una falacia. Manuel Garrido-Lecca considera que el urban seguirá nutriéndose de sí mismo.

“A futuro, siento que la música urbana latina se va a seguir enriqueciendo de otras vertientes musicales. He oído artistas franceses que están usando patrones rítmicos típicos del reguetón, originales del dancehall, consiguiendo fusiones muy interesantes con elementos típicos del R&B y de la música africana. El género va a seguir recogiendo influencias y generando influencias. De eso seguirán saliendo nuevas formas de expresión musical”, dijo.

Andrés Bretel asegura, por su parte, que la masificación del género trap permitirá a otros artistas nutrirse de él, a manera de influencia.

“Todo género musical popular es un aporte a la música, más aún si en el camino se sofistica. Que algo se vuelva masivo tiene la ventaja de que, al estar expuesto a más gente, entre ellos músicos, va a tener mayores posibilidades de reinterpretación, de inundar a su vez a otros géneros y esa alimentación cruzada enriquece, sin lugar a duda. Un músico que explore otras vertientes siempre saldrá enriquecido de la experiencia”, puntualizó.

Sea "moda", "degeneración" o "nueva religión", el trap latino busca su camino valiéndose del reguetón para enraizarse en su propio estilo, el cual ya domina el mundo de la industria y factura millones de dólares al año. Bad Bunny se ha convertido en un referente, y al margen de mensajes vulgares en ciertas canciones, sus argumentos han sido sólidos para luchar contra el machismo en el videoclip de "Yo perreo sola" o invitar a no salir de casa durante cuarentena con "En casita". Esto es algo digno de reconocer dentro de la maraña de controversias que giran alrededor de un género acusado de cosificar a la mujer. 

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