En diálogo con RPP, Luis Díaz afirmó que se viene exigiendo a la PCM un informe actualizado sobre la situación, donde se dé cuenta del estado real de la remediación ambiental, la situación socioeconómica de los pescadores, el avance de los compromisos del Estado y el nivel de cumplimiento de Repsol.
Luis Díaz, presidente de la Federación de Pescadores Artesanales y Ancestrales de Ventanilla, Santa Rosa, Ancón, Aucallama y Chancay, afirmó que, a cuatro años del derrame de petróleo de Repsol en el mar de Ventanilla, las condiciones en esta parte de la costa peruana aún no son aptas para la actividad pesquera.
En diálogo con RPP, Díaz apuntó que, bajo presión social, se viene exigiendo a la Presidencia del Consejo de Ministros un informe multisectorial actualizado sobre la situación, donde se dé cuenta del estado real de la remediación ambiental, la situación socioeconómica de los pescadores, el avance de los compromisos del Estado y el nivel de cumplimiento de Repsol.
"Repsol evade muchas responsabilidades y una de ellas es su plan de rehabilitación. Y en el plan de rehabilitación, como es algo tan grande, implica muchas cosas, rehabilitar muchas cosas, no solo el mar. Ahí vamos a saber el tiempo de la magnitud del daño", explicó.
Precisó que, hasta el 6 de octubre de 2025, desde el Organismo de Evaluación y Fiscalización Ambiental (OEFA) se informó a los pescadores que las condiciones para la actividad no eran aptas, ya que los estándares de calidad ambiental superaban lo exigido por el Gobierno.
"Eso significa que científicamente está probado que existe contaminación, más allá de las acciones sociales que nosotros sí hacemos", mencionó.
Según Díaz, la falta de sostenibilidad de especies como el pejerrey, la corvina y el lenguado en el área marítima afectada ha complicado su labor, provocando la migración de pescadores a otras partes del país, e incluso que algunos dejen la profesión.
"Esta es una zona de alta reproducción que el día de hoy, hace varios años en realidad, y cada año que va pasando, va siendo más complejo el tema de sus capturas. No es sostenible, incluso, para la cantidad de pescadores que existe ahí", comentó.
Incumplimientos de Repsol
Agregó que son un total de 10.800 inscritos en el padrón único de afectados por el derrame, entre ellos de 4.000 a 5.000 pescadores y ciudadanos relacionados con la actividad marítima. En referencia a esto, reveló que el pasado 10 de diciembre se presentó una demanda constitucional para solicitar la nulidad de los acuerdos firmados con la empresa.
"El 10 de diciembre nos acercamos al Poder Judicial con más de 1.200 personas en marcha presentando la demanda constitucional por la anulación de contrato, por varios factores, pero el principal por derechos fundamentales vulnerados, con el tema de una reparación justa, una vida digna, por todo el proceso que llevamos desde que ocurrió el derrame y la empresa pagó como quiso, en las partes que quiso, la cantidad que quiso, y parte de ello es porque hoy por hoy está llevando un proceso de casación ya, con Osinergmin, con el Estado, por no haber valorado las pérdidas económicas del daño", remarcó.
Según Díaz, gracias a las pruebas presentadas, se demostraría que Repsol "aprovechó el estado de necesidad de los afectados" para impulsarlos a firmar acuerdos que no los favorecían.
"La empresa aprovechó el estado de necesidad de los afectados para hacer firmar acuerdos que no solamente eran por lucro cesante, sino también haciendo ceder derechos para poder reclamar ante quien ellos creían conveniente", afirmó.
Agregó que, a pesar de haber llegado a un acuerdo con el Gobierno el 4 de marzo de 2022 para el pago de una indemnización parcial a pescadores y comerciantes, este acuerdo tampoco se habría cumplido.
Díaz indicó que parte de los acuerdos incluían que la Defensoría del Pueblo debía estar en apoyo de los pescadores. "Nosotros lo solicitamos y ellos (Repsol) decían 'no, pero aquí la Defensoría tiene que ser justa y la reparación tiene que ser justa, pero justa para ambos, no para los dos', poniéndose en la posición de víctima", expresó.