El Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología (Senamhi) informó que el país está atravesando un fenómeno El Niño de magnitud débil, por lo que se están presentando fuertes lluvias en el país, como la ocurrida el pasado viernes en Chiclayo. | Fuente: RPP

La Comisión Multisectorial encargada del Estudio Nacional del Fenómeno El Niño (ENFEN) confirmó que el Perú está atravesando un fenómeno de El Niño de "magnitud débil".

“Estamos en un evento de El Niño, de magnitud débil, considerando que las precipitaciones que se puedan dar en el litoral norte, principalmente, puedan ser de moderadas a fuertes en algunos lugares [...] El fenómeno El Niño comenzó en fines de diciembre”, dijo Luis Amayo, vocero del ENFEN a RPP Noticias.

En un comunicado, ENFEN informó que se presentan las condiciones para una mayor ocurrencia de días lluviosos en la costa norte y centro del Perú en lo que resta del verano, aunque sin llegar a la magnitud extraordinaria como los años 1983, 1998 y 2017.

¿Cómo se llega al pronóstico certero de la ocurrencia de El Niño? RPP Noticias dialogó con varios especialistas para descubrirlo.

Tecnología y pronóstico

¿Cómo se realiza el pronóstico? Los organismos que integran la comisión ENFEN realizan un monitoreo diario de las condiciones oceánicas y atmosféricas, y cada mes o cada dos semanas emiten un comunicado detallando cómo cambian estos parámetros, explica el comandante Luis Amayo, vocero del ENFEN y jefe del Departamento de Oceanografía de la Marina de Guerra.

Parte de este monitoreo se realiza en cruceros oceanográficos con buques de la Marina de Guerra y el Instituto del Mar (IMARPE), que recolectan in situ datos sobre temperatura, salinidad, oxígeno y masa de agua.

Esta data se suma a imágenes satelitales y a detalles de temperatura y salinidad del océano registrados a través una red internacional de boyas (componente del Sistema Global de Observación de los Océanos) y en estaciones meteorológicas ubicadas en todo el Perú.

Con ello se obtiene toda la información que permitirá entender cómo funcionan los mecanismos de distribución del calor en el océano y cómo varía el ciclo de precipitaciones de la atmósfera.

Cada institución del ENFEN monitorea el ámbito de su competencia. Por ejemplo, la Autoridad Nacional del Agua (ANA) monitorea parámetros oceanográficos (temperatura, salinidad, circulación de las aguas) y el Servicio Nacional de Meteorología (Senamhi) monitorea parámetros meteorológicos (temperatura y presión atmosférica, precipitaciones, humedad, nubosidad, velocidad y dirección del viento). Luego se programan las reuniones de comité técnico para hacer un análisis integral y llegar a una conclusión sobre la probabilidad de ocurrencia del fenómeno y su intensidad.

Para Julio Kuroiwa, director del Laboratorio Nacional de Hidráulica de la Universidad Nacional de Ingeniería y especialista en gestión de riesgo de desastres, “se requiere contar con mayor cantidad de estaciones meteorológicas”, pues la información que se genera todavía resulta insuficiente en comparación a Estados Unidos y Europa. Contar una mayor cantidad de datos que alimenten los complejos modelos numéricos empleados en la predicción meteorológica permitirá obtener pronósticos más certeros, explica.

“También debe haber más gente capacitada en estos modelos climatológicos, así como un sistema de alerta temprana” para la predicción y mitigación de los efectos, agregó por su parte el director científico de Oceana Perú, Juan Carlos Riveros.

Condiciones atmosféricas

El Océano Pacífico absorbe una enorme cantidad de calor que eleva la temperatura de la superficie oceánica. En condiciones normales, estas aguas cálidas son alejadas de la costa de Sudamérica y desplazadas hacia el Oeste (Australia e Indonesia) por los vientos alisios.

Sin embargo, el fenómeno de El Niño comienza con un debilitamiento de los vientos alisios, lo que permite que la masa cálida de agua se acumule en las costas de Sudamérica, el aire caliente se eleve a la atmósfera y caiga en forma de precipitaciones en las costas.

La interacción entre los componentes oceánico y atmosférico es lo que dificulta la predicción, indica el Senamhi. “Si fuera solo un evento oceánico, tendríamos mayor probabilidad y tiempo de predicción porque el componente atmosférico es el más caótico, el más incierto”, señaló la vocera Grinia Ávalos, subdirectora de predicción climática.

Cambio climático

Otro factor para considerar es el calentamiento globalAmayo explica que, debido a los constantes cambios climáticos, se ha vuelto cada vez más difícil tener la certeza de que se va a producir un fenómeno de El Niño.

Riveros indica que “en los últimos 20 años las condiciones están bastante alteradas por el cambio climático” y tanto la atmósfera como el mar están más calientes. “Esos pequeños grados tienen un impacto muy fuerte en la capacidad de los modelos para hacer predicciones más ajustadas”.

No solamente en los modelos, el científico dice que eventos como el fenómeno El Niño “van a ser más frecuentes, van a ser más intensos y probablemente más largos”.

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