Detienen a 16 miembros de red delictiva Los Secuestradores del Norte en Trujillo

La Policía desarticuló a organización criminal que tenía como víctimas a pasajeros de taxis. Entre los capturados figuran el cabecilla y dos mujeres.

Durante el operativo participaron 220 efectivos policiales y un equipo de 24 fiscales. | Fuente: RPP Noticias | Fotógrafo: Cortesía

Dieciséis presuntos miembros de la organización criminal denominada "Los Secuestradores del Norte", entre ellos dos mujeres, fueron detenidos durante un operativo esta madrugada en los distritos de El Porvenir, La Esperanza y la urbanización Santo Dominguito en la provincia de Trujillo (región La Libertad). Sus víctimas eran los pasajeros de taxis o colectivos.

El supuesto cabecilla Edwin Morales Méndez de 33 años, alias “Lucho”, y las demás personas fueron arrestadas y llevadas a la comisaría tras la intervención de varias viviendas por parte de los fiscales y agentes policiales de la División de Investigaciones de Alta Complejidad.

Todos están implicados en los delitos contra la tranquilidad pública en la modalidad de marcaje o reglaje y organización criminal, secuestro, robo agravado, contra la vida el cuerpo y la salud (lesiones leves - graves), contra la seguridad pública (tenencia, posesión y uso ilegal de armas de fuego y municiones), contra la libertad sexual (actos contra el pudor), entre otros.

 

Operativo se realizó esta madrugada. | Fuente: RPP Noticias | Fotógrafo: Cortesía

Según las investigaciones, los miembros de esta red delictiva ofrecían el servicio de taxis o colectivos, y luego de que los pasajeros subían a los vehículos, se desviaban hacia zonas desoladas, donde aparecían más delincuentes, armados, que les sustraían celulares, dinero, tarjetas bancarias de crédito y débito, etc. Todo lo coordinaban telefónicamente con el uso del sistema multiconferencia.

Según la Policía, los hampones obtenían las claves de las tarjetas bancarias tras obligar a los pasajeros a revelarlas. Luego se dirigían en autos o motocicletas a los cajeros automáticos para retirar todo el dinero que podían, pero antes se cubrían el rostro con gorras, capuchas y otras vestimentas para no ser registrados por las cámaras de vigilancia. Después, el cautivo era liberado.

"Cuando las víctimas daban contraseñas erróneas, los delincuentes los violentan con más intensidad", indicó la Policía.

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