Empresario a punto de perder su restaurante con piscina al borde del mar por fuerte oleaje en Trujillo

"Queremos que nuestro distrito (Víctor Larco) prospere, sin embargo las autoridades nos desprotegen; me preocupa perder la inversión de toda mi vida", confiesa a RPP Noticias.

Toda la inversión de un empresario gastronómico de 45 años y su sueño de prosperidad corren el riesgo de esfumarse. | Fuente: RPP Noticias | Fotógrafo: Rolando Gonzales

De pie, frente al mar, se toma la cara con las manos, clava la mirada en la arena y la vuelve a levantar hacia el horizonte, como si buscara una respuesta. Una brisa helada parece recorrer sus venas, helar su sangre, mientras las olas cobran fuerza y se estrellan otra vez contra un acantilado, al que erosiona, como si fuera un monstruo cuya fauce perfora tierra firme.

A solo unos metros, La Bocana, el restaurante campestre con piscina que fundó cuando dejó de ser agente de serenazgo, pende de un hilo. Los más de 35 mil soles que consiguió rompiéndose el alma y que luego invirtió en su proyecto corren peligro.

Cuando Jorge Horna Quispe montó este negocio frente al mar, en el balneario Buenos Aires Sur en el distrito de Víctor Larco en Trujillo (región La Libertad), tenía fe que un futuro prometedor se le avecinaba. Se organizaba, alistaba los platillos del día, sudaba hasta la última gota; pero la incertidumbre por el acecho de los maretazos rondaba su mente. Ahora clama ayuda, y detrás de él, el rumor de las olas intenta opacarlo

"Estamos haciendo patria, queremos que nuestro distrito salga adelante, que prospere, pero las autoridades nos desprotegen, me preocupa perder mi patrimonio, mi inversión de toda mi vida. La piscina corre el riesgo de que el mar se la lleve, los servicios (higiénicos) están a punto de colapsar, los habitaciones también", advierte el empresario gastronómico de 45 años en una entrevista a RPP Noticias.

Jorge Horna considera que la clave para frenar la destrucción de las viviendas y evitar la desaparición de los negocios en Buenos Aires Sur es que el Gobierno Regional de La Libertad declare en emergencia este lugar para enrocar 500 metros del litoral, tal y como también lo piden 32 familias afectadas por el oleaje anómalo. En medio de la desesperación por evitar más daño a sus propiedades, algunos vecinos compran cargamentos de arena que es descargado de volquetes en la orilla de lo que queda de playa para intentar impedir el avance del mar.

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