trabajo remoto
En 2016, cuando el INEI ha monetizado el trabajo no remunerado, ha descubierto que este equivale al 20% del PBI anual del país. | Fuente: Shutterstock

Nuestro país viene atravesando una crisis sanitaria, económica y social sin precedentes que hasta el momento nos ha dejado grandes pérdidas en el mercado laboral como puestos de trabajo, deterioro de la calidad de empleos y reducción de ingresos de los trabajadores y trabajadoras.  Sin embargo, son ellas quienes han sido las más afectadas durante la pandemia en el ámbito académico y laboral.

Al respecto, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) señala que el confinamiento ha aumentado la carga global de trabajo de las mujeres. Según sus informes, las mujeres tienen a su cargo el 76,2% de todas las horas del trabajo de cuidado no remunerado, más del triple que los hombres. Además, son ellas quienes tienden a trabajar en los sectores sociales y de cuidado, empleos que requieren interacciones personales y que han sufrido un gran impacto debido a las primeras medidas de prevención y distanciamiento social.

De igual forma, las pandemias suponen un riesgo de desarrollo académico para las mujeres jóvenes, pues muchas se ven forzadas a abandonar la escuela y trabajar para complementar el ingreso del hogar. Por ejemplo, según el Fondo Malala de la UNESCO, tras la crisis de ébola en Liberia, el porcentaje de niñas que no asisten a la escuela se ha triplicado.

Productividad en tiempos de COVID-19

Cuando hablamos de productividad laboral nos referimos a todo lo que un trabajador es capaz de generar durante un periodo de tiempo y por ello, está estrechamente vinculado al crecimiento económico, la competitividad y el nivel de vida de los países. No obstante, durante un estudio realizado por la OIT, el 68% de mujeres jóvenes señalaron haber disminuido su productividad laboral.

Esto se debe a que en medio de una crisis que ha cerrado colegios, centros de trabajo y espacios públicos, lograr un equilibrio entre la vida personal y profesional se ha convertido en todo un reto para la productividad. Además, para las mujeres, la sobrecarga de los quehaceres del hogar y de cuidado puede afectar también su salud mental, generando niveles elevados de cansancio, ansiedad y estrés.

mujer científica
Según INEI, en las mujeres, la carga laboral (entre remunerada y doméstica) termina siendo de casi 76 horas semanales, nueve horas más que las que ocupan los varones. | Fuente: Shutterstock

Esta situación hace que mantener los indicadores de desempeño tradicionales intactos en las empresas sea difícil para las mujeres. De acuerdo con Aequales, si las empresas no adaptan la forma en que miden el desempeño, la retención del talento de las mujeres y el reconocimiento de sus logros estarán en riesgo.

Por ejemplo, en el mundo de la ciencia, los primeros estudios ya señalan que son las mujeres quienes están publicando menos manuscritos y proyectos nuevos en comparación con sus colegas hombres. "Hay señales tempranas de que las mujeres, al estar dedicando más tiempo a cuidar y a la educación de los hijos en casa, están publicando menos, lo que a largo plazo impactará en el desarrollo de su carrera, puesto que la publicación de artículos es la clave para obtener financiación y promoción en la mayoría de ámbitos", expresó la investigadora Bahar Mehmani, para un reportaje de la Agencia SINC.

De esta manera, el impacto de la crisis en las mujeres pone en riesgo los avances que se habían logrado durante décadas para reducir las brechas de género. Sobre todo, en tiempos donde es urgente la participación de las mujeres en todos los ámbitos, ya que según explica António Guterres, secretario general de la ONU, “cuando las mujeres son excluidas de este tipo de trabajo, reproducimos y profundizamos las desigualdades y los estereotipos de género, creando productos que no responden adecuadamente a las necesidades de la mitad de la población.”