¿Por qué los conflictos aumentan ahora?

Utilizando algunos elementos de la teoría del movimiento social, queremos señalar cinco factores que podrían ayudarnos a responder la pregunta del título de la columna: los agravios (o la percepción de agravios), la capacidad de organización, la rentabilidad esperada, la oportunidad política, y la legitimidad social.

Centro Wiñaq

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Cierres de carreteras y conflictos sociales han aparecido en diversos lugares del Perú casi de manera simultánea en Ica, Piura, La Libertad, La Oroya, Challhuahuacho, etc.  Los conflictos son de diferente naturaleza y los reclamos son distintos.  Mientras que en la costa las movilizaciones apuntaban a la derogatoria de la Ley de Promoción Agraria, en La Oroya piden la adjudicación del Complejo Metalúrgico de Doe Run y en Challhuahuacho se encuentran exigiendo el adelanto del canon minero, entre otros pedidos. 

Desde diferentes espacios en la opinión pública se está buscando una explicación al crecimiento de los conflictos sociales.  Algunos consideran que estos podrían ser organizados por partidos políticos con el interés de desestabilizar al gobierno, otros consideran que son partidos de izquierda buscando una plataforma política para su crecimiento.  Sin embargo, su capacidad explicativa es limitada.

Hay que considerar que las problemáticas mencionadas como causantes de las movilizaciones han venido dándose desde meses o años antes de las actuales movilizaciones. Esto genera la pregunta: ¿por qué ahora?

Utilizando algunos elementos de la teoría del movimiento social, queremos señalar cinco factores que podrían ayudarnos a responder la pregunta del título de la columna: los agravios (o la percepción de agravios), la capacidad de organización, la rentabilidad esperada, la oportunidad política, y la legitimidad social.

Como antecedente tenemos que la vacancia de Vizcarra, considerada ilegítima por la mayor parte de la población, fue percibida como un agravio que gatilló el activismo a través de redes sociales, cacerolazos y manifestaciones en la calle.  La organización, aunque desordenada, se dio a través de un conjunto de plataformas de comunicación: redes sociales, grupos de comunicación latentes de anteriores movilizaciones y la cobertura de los medios de comunicación.

¿Por qué los conflictos aumentan ahora?
Desde diferentes espacios en la opinión pública se está buscando una explicación al crecimiento de los conflictos sociales. | Fuente: RPP Noticias

En los últimos días, los agravios señalados por los manifestantes (en cada uno de los brotes) son similares a los que podrían haber existido hace semanas, meses o inclusive años, estos no han cambiado significativamente en las últimas semanas. Con respecto a la capacidad de organización, los presentes conflictos sociales se han articulado rápidamente entre los diferentes puntos del Perú, sin un rol protagónico de partidos políticos u organizaciones sociales nacionales, ni a través de una coordinación previa por redes sociales.  Creemos por ello que ni los agravios, ni la capacidad de organización son suficientes para explicar la actual explosión de los conflictos sociales.

La rentabilidad esperada sí ha cambiado significativamente en estas últimas semanas.  El movimiento social contra Merino transmitió un mensaje muy claro: la movilización produce resultados.  La rentabilidad esperada (entendida como objetivos políticos alcanzados con una cantidad de recursos que pueden ser tiempo, dinero, imagen, etc.) de la movilización creció. Ahora es esperable lograr resultados tangibles en menor tiempo: algunas semanas atrás fue posible tumbarse a un presidente con pocos días de movilizaciones.

Otro elemento que afectó la rentabilidad esperada es la disminución en el temor por contagios en eventos masivos.  Por un lado, los fallecidos por COVID-19 han disminuido significativamente comparando con los meses de junio o julio, y por otro la condena social hacia realizar eventos con alta aglomeración, presentes en la agenda mediática hasta poco antes de la vacancia, dejó de ser relevante.

La oportunidad política se ha fortalecido en mayor medida por la situación del Ejecutivo y el Legislativo. Sagasti es un presidente más vulnerable que Vizcarra (puede ser “vacado” con apenas 66 votos) más la percepción de desorden y de disputas internas con la PNP transmiten una imagen de debilidad del Ejecutivo, y por lo tanto más dispuesto a ceder ante la presión social.  A esto se suma un Legislativo recientemente derrotado por la movilización social, con una popularidad muy baja y con evidentes inclinaciones populistas: una excelente combinación para evitar polarizar con estas causas populares cediendo a los manifestantes.

Finalmente, la legitimidad social de la movilización también cambió significativamente en las últimas semanas. Durante la caída de Merino, la caracterización positiva de la movilización social como “herramienta política” se ha elevado desde diversos sectores de la población y por líderes de opinión en los medios de comunicación y redes sociales. 

Independientemente de los actores que podrían estar participando; los mensajes políticos (explícitos o tácitos) enviados desde los poderes del Estado y la opinión pública son un incentivo para que las personas alrededor de diversas causas (sean legítimas o no) utilicen la movilización como herramienta política.  Creemos que existen las condiciones para que la movilización social y en algunos casos la conflictividad social, se mantengan en los próximos meses, mientras estos componentes estructurales no cambien.

 

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