El último vals en Barrios Altos

Hace tiempo, como lo ha establecido la World Monuments Fund (WMF), el Centro Histórico es un patrimonio en peligro.

Enrique Bonilla

Enrique Bonilla

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Es miércoles 2 de enero de 2019. Los noticieros han seguido el recorrido en bicicleta del flamante alcalde de Lima, desde su vivienda en Miraflores hasta el Centro Histórico. Parece que Lima empieza a pedalear a otro ritmo. Más tarde, otra noticia nos devuelve a la realidad. Una vivienda se ha caído en Monserrate, en un inmueble donde vivían treinta familias. Espero que eso de decir que se desplomó sea parte del pasado. Tal vez sea un anuncio para el nuevo alcalde, de que la vieja Lima no puede más. 

El día 5 de enero, un incendio en una quinta en Barrios Altos nos pone nuevamente sobre alerta en este mes donde Lima celebra el 484 aniversario de su fundación española. De los 616 inmuebles declarados monumentos, el 15 % se encuentran en mal estado y un 6 % en pésimo estado, la mayor parte de ellos en Barrios Altos y en el Rímac. El restante 79 % está apenas en condición de regular.

. | Fuente: Andina

El alcalde ha anunciado que está listo un Plan para la Recuperación del Centro Histórico. Esperemos que respecto al patrimonio cultural se haga algo que vaya más allá de la recuperación de espacios públicos. Desde que una parte de Lima Central fuera declarada Patrimonio de la Humanidad en 1991, se registran apenas seis intervenciones directas de la Municipalidad en temas de restauración. Hace tiempo, como lo ha establecido la World Monuments Fund (WMF), el Centro Histórico es un patrimonio en peligro.

Por otro lado, desde el punto de vista social, la cosa tampoco está bien. Los 150.000 habitantes que ocupan las un poco más de 1.000 hectáreas de Centro Histórico, nos dan una densidad muy baja para hablar de hacinamiento, aun considerando que el área ocupada por usos no residenciales es un 25 % de ese total aproximadamente; es decir que estaríamos hablando de 200 habitantes por hectárea. Sin embargo, debido a la precariedad de las edificaciones, se puede afirmar que esa población vive en tugurios. Según datos de Indeci, en un sismo de gran intensidad resultaría afectado, debido al estado de sus inmuebles, el 60 % de la población del Centro Histórico, es decir, cerca de 80.000 habitantes. De ellos, 30.000 probablemente fallecerían en el siniestro.

Frente a este problema, del que sobran diagnósticos, no hay hasta ahora ninguna política pública que lo enfrente y establezca una solución. De las declaraciones del alcalde no se desprende nada que se refiera a renovación urbana ni a enfrentar el tema de la vivienda. Preocupa saber que se está entendiendo el tema del Centro Histórico de una manera muy “monumentalista” y nada social. Sin que una cosa quite la otra, hay que pensar que el principal patrimonio de la ciudad es su gente, su población. Sin su participación, que es en sí misma un “valor social”, no habrá ninguna posibilidad de recuperación. Los monumentos, la arquitectura de entorno, los espacios públicos constituyen un “valor cultural”, pero un verdadero “valor patrimonial” será la suma y la conjunción de ambos valores sociales y culturales, donde radicará la verdadera recuperación de un Centro Histórico.

Este mes de enero “Lima está de fiesta y la canción criolla se viste de gala”, rezan las letras de un jaranero vals criollo que todavía hoy resonará en algún callejón del Rímac o de Barrios Altos, entre muros derrumbados y balcones apuntalados. El alcalde es muy limeño, aunque dice que no le gusta la música criolla. Esperemos que en su gestión no se acallen esas voces para siempre.

NOTA: “Ni GRUPORPP ni sus directores, representantes o empleados serán responsables bajo ninguna circunstancia por las declaraciones, comentarios u opiniones vertidas en la presente columna, siendo el único responsable el autor de la misma”.

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