Los problemas de Donald J. Trump

Donald Trump cierra el año 2018 acosado por serios problemas legales. ¿Se acerca el fin de su presidencia?

Norberto Barreto

Norberto Barreto

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El presidente de Estados Unidos, Donald J. Trump, llega al fin del año 2018 enfrentando serios problemas legales, que hacen preguntar a muchos si nos acercamos al fin de su mandato.  Esta no es una nueva interrogante, pero es claro que el contexto se complica cada vez más para el residente de la Casa Blanca. Entre sus dificultades destacan las siguientes:

El presidente de Estados Unidos llega al fin del año 2018 enfrentando serios problemas legales
El presidente de Estados Unidos llega al fin del año 2018 enfrentando serios problemas legales | Fuente: EFE | Fotógrafo: YURI GRIPAS / POOL
  1. Las denuncias del The Washington Post con relación al dinero gastado en la ceremonia de inauguración de Trump en enero de 2017. Según este diario, el comité que organizó la inauguración está siendo investigado por las donaciones que recibió del sector financiero. Los investigadores federales buscan comprobar si los $107 millones de dólares donados fueron gastados y si los donantes buscaban ganar influencia con el gobierno que recién se inauguraba.
  2. El problema anterior se vincula a denuncias en torno a las ganancias económicas que ha estado obteniendo Trump gracias a su posición como Presidente. La mayoría de estas acusaciones giran en torno al hotel que posee Trump en la ciudad capital, pues se alega que donantes, empresarios y funcionarios extranjeros se hospedan en éste, y hasta pagan sobre precios, buscando ganar influencia con el Presidente. De ser así, se habría violado la emoluments clause de la constitución estadounidense, que señala que el primer ejecutivo no puede recibir beneficios económicos producto de su posición como Presidente más de allá de su salario.
  3. Las acusaciones de obstrucción a la justicia y de violación de las leyes que regulan las campañas electorales. La confesión y condena de su abogado personal, Michael Cohen, por pagos de sobornos para encubrir relaciones extramaritales de Trump, apuntan directamente al Presidente y podrían llevar a su acusación. Cohen ha sido categórico en su testimonio y en la entrevista que concedió al periodista de NBC George Stephanopoulos, al señalar que en los casos de Stormy Daniels y Karen McDougal siguió órdenes de Trump, quien estaba al tanto de que se violaba la ley.
  4. La investigación del fiscal especial Robert Mueller sobre la intervención rusa en las elecciones de 2016 en apoyo de la candidatura de Trump a la presidencia. El trabajo de Mueller ya ha llevado a acusaciones y algunas condenas en los casos de Cohen, George Papadopoulus, Paul Manafort, Rick Gates y Michael Flynn. Está por verse si los hilos de esta trama terminaran enredando a Trump.
  5. La investigación de Fiscal General de Nueva York con relación a las actividades de la Fundación Trump. La fiscalía neoyorquina alega que tal fundación era usada para adelantar los intereses económicos y políticos del Presidente –pagar demandas judiciales y aportar a su campaña presidencial– en violación de las leyes que regulan a las organizaciones libre del pago de impuestos. Esta acusación involucra de forma directa a los hijos de Trump.

Esta es una lista incompleta, pero que no deja de ser impresionante. ¿Están los días de Trump en la Casa Blanca llegando a su fin? ¿Será acusado de violar la ley electoral? ¿Llegará por fin el juicio de residenciamiento tan anhelado por muchos? Por más que la lista impresione, no creo que el peligro sea inminente por varias razones. A Trump lo beneficia el debate en torno a si un Presidente en funciones puede ser acusado de un delito. Esto nunca ha ocurrido y la posición del Departamento de Justicia favorece a Trump. Además, el control Republicano de la Corte Suprema podría ayudarle en el caso hipotético de que esta pregunta llegue ante la consideración de la máxima institución judicial estadounidense. Queda entonces la posibilidad de un juicio de residenciamiento, que no se debe olvidar es un acto político. Para ello sería necesario que perdiera el apoyo del Senado controlado por los Republicanos y/o que los Demócratas usaran su control de la Cámara de Representantes para iniciar el proceso de enjuiciamiento. Lo primero es muy improbable mientras la economía siga creciendo o que la investigación de Mueller produzca un resultado que los Senadores no puedan ignorar. Lo segundo depende de cuánto estén los Demócratas dispuestos a arriesgarse políticamente. Éstos tienen bien claro el costo político que tuvieron que pagar los Republicanos por su fallido intento de residenciar al William J. Clinton en 1998. 

En conclusión, los problemas de Trump son muy serios, pero no tan graves como para costarle su presidencia.

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