Orientación a resultados, pensamiento estratégico y ser positivos

Existen diferentes perfiles profesionales, enfocados a distintos factores en la empresa. Aquí repasamos algunos de los perfiles que un CEO necesita desarrollar para mejorar su desempeño y el de su equipo, los mismos que ayudarán a mejorar el impacto de su compañía.

Cuando uno habla de estrategia, normalmente se refiere a un negocio, producto o un servicio. Sin embargo, se puede aplicar también al ámbito personal. Hoy en día necesitamos mejores CEO, líderes y “generadores de valor” en nuestras organizaciones. La pregunta es entonces ¿cuál es un buen perfil de CEO?

Si bien cada empresa tendrá su mejor perfil por el tipo de empresa, sector, posición competitiva, cultura, entre otros, sí hay tres factores comunes. Estos son: Orientación a Resultados, Pensar Estratégicamente y Actitud Positiva.  Los tres sin un orden específico de prioridad.

Evidentemente, existen muchos más factores que se podrían agregar a la lista; sin embargo, para nosotros, estos serían nuestros Top 3.

Analicemos cada uno, comenzando con la Orientación a Resultados. Nos referimos a la acción permanente e incansable del directivo por lograr sus KPIs. Ese gran interés, preocupación y compromiso por la “última línea”. No cabe en su vocabulario el “no se pudo”, “factores externos...”, “hicimos lo posible” o “todo el sector está igual”.

Orientación a resultados, pensamiento estratégico y ser positivos
¿Cuál es un buen perfil de CEO? Si bien cada empresa tendrá su mejor perfil, hay factores comunes. | Fuente: Freeimages

Estos CEO actúan como un compromiso personal, más allá del legítimo interés por recibir su bono. Son agresivos pero prudentes. Exigen mucho al equipo, pero los acompaña. Asume los problemas como retos para lograr inclusive algo mejor. Son creativos, innovadores, persistentes, nunca bajan la guardia. No se basan ni se centran en funciones ni responsabilidades, sino en resultados. No se trata de estar cerca de la meta, la superan. Trabajan más horas que la mayoría, o que todos, a pesar de su ya alta productividad.

Finalmente, los CEO son conscientes del compromiso asumido con los accionistas. Dos aportes finales, uno de Gary Hamel, “Ser leal a su estándar”. El segundo es que para cumplir el 100% es necesario plantearse el 120%, pues siempre habrá factores que “atenten a lograr resultados”. Estos deben estar incorporados en la meta.

Un segundo factor es poder Pensar Estratégicamente.  No hay persona más respetada en una organización que aquella que cuenta con esta capacidad. El respeto y admiración por su orden mental, su simplicidad para analizar las cosas, su coherencia, su orden, su pulcritud, su base conceptual y práctica. Es aquella habilidad desarrollada para saber “donde poner el ojo”, qué análisis realizar para conocer el resultado, el problema o la oportunidad.

El Pensamiento Estratégico requiere tres acciones: 1.- Coherencia en el modelo o solución propuesta; suena obvio, pero resulta que los grandes errores se dan en temas tan simples como ser lógicos, deductivos y coherentes. 2.- Usar siempre criterios de legitimidad; es decir, sustento a nuestra propuesta, más allá de pareceres o “feelings”, información válida, demostrable.  Ello ayuda mucho a lograr consenso en las opiniones. 3.-  Que nuestra propuesta tenga siempre un “toque personal”, diferente, más allá de lo evidente. Buscar perspectivas diferentes, romper paradigmas, innovación, sorprender. ¡No sólo cumple, sorprende!

Por último, Actitud Positiva. La práctica nos dice que tan importante como los conocimientos y el pensamiento son las actitudes de las personas. Si un CEO cuenta con los dos primeros factores críticos, pero no cuentan con este tercero, nunca será un líder. Actitud significa retarnos al futuro, más que concentrarnos en el pasado. Actitud positiva no implica complacencia, seamos críticos, exigentes y rigurosos, pero siempre aportando.

La actitud positiva brinda tres beneficios principales. En primer lugar, la apertura de la persona. Nos referimos a la disposición, a ser abierto a críticas y/o sugerencias, a ser vulnerable y toma riesgos inteligentemente. El segundo aspecto es la capacidad de formar; dada esta apertura, sin egoísmo, es un excelente “maestro”, con la capacidad y disposición para que las personas que trabajan con él se desarrollen profesionalmente. No oculta nada, transparencia total, sin recelos ni intereses.

CEOs orientados a resultados, con pensamiento estratégico y positivos, es lo que más necesitamos. Si ya lo somos, consolidémoslo. Si estamos en proceso, aceleremos el paso para lograrlo.

NOTA: “Ni GRUPORPP ni sus directores, accionistas, representantes legales, gerentes y/o empleados serán responsables bajo ninguna circunstancia por las declaraciones, comentarios u opiniones vertidas en la presente columna, siendo el único responsable el autor de la misma”.

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